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El Día de la Marmota – Por Francisco Pomares

   

Leo en la primera de ayer que el presidente Rivero quiere reabrir el debate sobre la población y aboga por restringir la residencia. Lo primero que pienso es que la noticia me suena requeteconocida. ¿No ha pedido ya el presidente Rivero unas miles de veces reabrir el debate sobre la población y restringir la residencia en las Islas? ¿No reunió a los medios de comunicación hace 18 años y planteó una Ley de Residencia para Canarias siendo diputado en el Congreso? ¿No ha sacado el asunto en todas las convocatorias electorales desde entonces? ¿No amagó con una ley sobre la segunda vivienda para los no residentes que fue una auténtica chafalmejada que no llegó a ningún lugar? ¿No creó otra ley surrealista para que la contratación deba cumplir con el requisito de que los contratados residan en Canarias?

Lo de Rivero y la residencia me recuerda mucho aquella peli de Harold Ramis en la que Bill Murray interpreta a Philip Connors, un hombre del tiempo que asiste a un festival del Día de la Marmota en Punxsutawney, un pueblo del norte de los Estados Unidos, y se queda atrapado en un bucle en el tiempo que le hace volver a despertarse todas las mañanas, a las siete de la mañana del día precedente, de tal suerte que durante miles de días vive solo el mismo día, repitiendo las mismas cosas, tropezándose con la misma gente por la calle, intentando seducir a la misma doña… Leí hace unos días -creo que fue en la frikypedia o algún otro sitio loco de la red- que se ha logrado calcular cuánto tiempo pasó el personaje interpretado por Bill Murray celebrando el Día de la Marmota, y se ha establecido que fueron algo más de veinte años, 7.300 días un día tras otro.

Con las cosas de Paulino Rivero a mi me pasa algo parecido. Cada vez que le oigo una idea nueva tengo la impresión de habérsela escuchado 7.300 veces (o así) antes. Me pregunto si el problema es de fidelidad a un negro vaguetilla, o con las ideas un poco gastadas, o es que en Rivero prima la combinación del sostenella y mantenella, y la incapacidad para resolver ni una. Porque 20 años seguidos con la población y la residencia, sacando el debate cada tanto pero no rematando la faena, me parece a mí mucho tiempo. A lo mejor es que Rivero sabe perfectamente que lo de la residencia no resuelve nada, pero le funciona para desviar la atención. No es el único, por desgracia: en esta región tenemos demasiados políticos atrapados en el tiempo desde hace más 20, cobrando por desviar la atención.