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UN DOMINGO CUALQUIERA >

De doble filo – Por Gustavo Matos

   

En plena ola mediática y social respecto de los males de un supuesto bipartidismo que formalmente no existe, Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy han sellado un acuerdo de mínimos sobre la posición a defender por España en el próximo Consejo Europeo. Este acuerdo ha generado dentro de mi partido y fuera de él un debate que no es baladí sobre la conveniencia de cerrar ese acuerdo y de que Rubalcaba además lo significara con una foto conjunta con Mariano Rajoy. Y he de confesar que frente a ello surgen dudas y miedos sobre las consecuencias del este y sobre si los ciudadanos, especialmente los casi cuatro millones de votantes que abandonaron al PSOE en noviembre de 2011, lo entenderán. Que estas dudas son reales lo certifica la escena que Elena Valenciano protagonizó en el patio del Congreso junto a Edu Madina respecto a si lideraba o no una corriente crítica frente a ese acuerdo. En primer lugar debo decir que en este país sólo hay grandes acuerdos entre los dos grandes partidos cuando el PSOE está en la oposición. Un claro ejemplo fue el pacto antiterrorista que ZP ofreció a Aznar y que años después serviría para derrotar finalmente a ETA. EL PP es más de “que se hunda España, que luego vendremos nosotros”, lo que resumió muy bien quien hoy es ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. El sentido de Estado del PSOE lo ha llevado siempre a anteponer los intereses de España a los de su propia renta electoral. Pero el problema estriba en que el ruido mediático y social es tan fuerte que hoy la política sólo se entiende a trazos gruesos; no hay tiempo ni espacio para el detalle, para el trazo fino, por lo que se hace muy difícil en pleno tsunami antibipartidismo explicar que se está junto pero no revuelto. Que el PSOE no es lo mismo que el PP, que por supuesto no lo es, y que este es un pacto exclusivamente para un asunto concreto y que sigue habiendo espacio para la confrontación en materia económica, social… En este sentido, quizá un cambio en las formas hubiera ayudado a hacerlo más comprensible y a explicar mejor el sentido del acuerdo. Por un lado, desde un punto de vista interno hubiera sido conveniente que se hubiera producido un debate previo en el PSOE, no digo ya entre la militancia, que lo hubiera rechazado de plano, sino en el seno de la propia ejecutiva federal y del comité federal. La envergadura del asunto lo requiere. Por otro, un debate abierto previo con el resto de fuerzas políticas hubiera dado al acuerdo una solidez mayor y hubiera evitado contribuir a evitar las críticas sobre un acuerdo exclusivamente bipartidista. Con todo, es muy posible que este país esté necesitado de grandes acuerdos, en un lugar en el que la cultura del pacto se ve en ocasiones como debilidad de quien lo hace desde la oposición, pues la situación de emergencia lo requiere. Pero no es menos cierto que España necesita que el PSOE se recupere cuanto antes y que esté en condiciones de ofrecer una alternativa progresista y de alianza con los ciudadanos para hacerse cargo otra vez del gobierno. Por eso, es un acuerdo de doble filo. Esperemos que salga bien para España y mi partido, cosas necesarias.

*SECRETARIO DE POLÍTICA MUNICIPAL EN EL PSC | @matosgustavo" target="_blank">@matosgustavo