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Educación contrata 42 monitores para los talleres de inglés en las residencias

   

El consejero José Miguel Pérez visitó algunas de las clases y talleres impartidos en inglés. / SERGIO MÉNDEZ

El consejero José Miguel Pérez visitó algunas de las clases y talleres impartidos en inglés. / SERGIO MÉNDEZ

J. L. C. | Santa Cruz de Tenerife

In English, please” (en inglés, por favor). La pequeña Gisela sorprendió al vicepresidente y consejero de Educación del Gobierno canario, José Miguel Pérez, que ayer realizó una fugaz visita a la residencia escolar Pedro García Cabrera de La Laguna, convertida esta semana en un college británico en el que 175 niños “hablan, piensan y respiran en inglés”. Eso es, al menos, lo que pretende conseguir esta pionera iniciativa puesta en marcha por la Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa del departamento autonómico, dirigida a alumnos de sexto de Primaria y primero y segundo de la ESO. Esta pretende fomentar la práctica del inglés entre 1.660 escolares de las Islas, escogidos por sus propios centros y seleccionados según el nivel de renta familiar.

A lo largo de siete días, los menores deberán emplear este idioma para desenvolverse en situaciones reales de convivencia. Para ello, la Consejería de Educación ha contratado a 42 monitores nativos o con un alto nivel de inglés, que hasta finales de julio convivirán con los niños en unos campamentos que se llevarán a cabo, además de en Tenerife, en Santa María de Guía (Gran Canaria); San José, La Palma; Haría, Lanzarote; Puerto del Rosario, Fuerteventura; y San Sebastián, en La Gomera.

La participación en la actividad es totalmente gratuita y el único gasto asumido por las familias es el derivado del traslado del alumnado, salvo en el caso de los estudiantes de El Hierro, cuyo viaje a Tenerife ha sido costeado por Educación. “Hemos generado una actividad novedosa, enmarcada en el compromiso de esta consejería por impulsar el aprendizaje de lenguas extranjeras, una muestra más de que en este empeño empleamos todos los recursos que tenemos a nuestro alcance sin poner ningún reparo”, manifestó un José Miguel Pérez que durante el veloz recorrido por la residencia se mostró tan flemático como un angloparlante más.