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Lo conseguiré o moriré en el intento – Por Ántonio Pastor

   

Alguien dijo que los pensamientos son cosas, cosas muy poderosas cuando se combinan con exactitud, o reafirmación de un propósito, la perseverancia y un imperioso deseo de convertirlas en riqueza, o en otros objetos materiales. A veces descubrimos que cuando una persona tiene una idea; un deseo ardiente, que lo interioriza consiguiendo encender la llama, o el combustible que hace que brillen sus ojos; le impulsa a moverse en la consecución de lo que desea, del éxito. Y es el deseo de un grupo de jóvenes empresarios de hostelería, en Ashotel, convencidos de que es posible la viabilidad de una compañía aérea propia. De que Santa Cruz comience a vivir del turismo. Aseverando que es el único, subsector, que genera empleo. Esto me recuerda el discurso que pronunció Napoleón Hill, 1922, en la entrega de diplomas en el Salem College, en Salem, Virginia Occidental. Trataba de darnos a entender que el punto inicial de todo logro, ante la adversidad, es tener un deseo ardiente para conseguir lo que quieres. El primer paso para salir de una crisis. Cuando preguntas a algún universitario o a un alumno de Formación Profesional sobre cuál es el objetivo más importante a conseguir, ante la situación actual, dicen: espero que me den un trabajo, o todavía no me lo he planteado. Entonces les relataba la tenacidad de Edwin C. Barnes cuando se apeó de un tren de carga, en Orange, New Jersey. Su aspecto era el de un vagabundo, ¡pero sus ideas eran las de un rey! Solo tenía un deseo ardiente, una idea fija en su mente. Ser socio de Thomas A. Edison. No vino para ser su empleado o un simple operario ni tan siquiera dijo deme trabajo en lo que sea. Su deseo era ser socio de Edison. Y Barnes tuvo éxito porque tenía un objetivo definido y concreto, y puso toda su energía, toda su fuerza de voluntad, todos sus esfuerzos, todo, en alcanzar su deseo. En su interior fue el socio de Edison cada minuto del día, desde que se bajó del tren. Un ejemplo notable de tener un deseo definido. Creó un plan para alcanzar su propósito. También quemó todos sus puentes de retirada. O lo conseguía, o moría en el intento. Él no se dijo a sí mismo, me presentaré a la entrevista a ver qué pasa, trataré de convencerle, de que me dé algún tipo de trabajo. Él dijo: “Voy a ver a Edison para explicarle que he venido a hacer negocios con él”. Esto se consigue cuando existe un “deseo ardiente de conseguirlo”. No hay más que una cosa en este mundo que estoy decidido a conseguir. Para ello apostaré mi futuro a mi capacidad para conseguir lo que quiero”. ¡Y es que todo logro, todo trabajo o riqueza ganada, tiene su principio en una idea! Su idea. ¡Usted puede!