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Mal negocio – Por Jorge Bethencour

   

Europa al fin reacciona. El paro está causando estragos entre la gente joven y las cifras son alarmantes. El desempleo juvenil en España, Italia y Francia empieza a ser dramático. Sobre todo para los gobiernos. Porque es que cuando la gente joven no tiene trabajo se pone de muy mala leche y a veces le da por acampar en las plazas, pasarse el orden público por el refajo y cabrearse con los que mandan. Dicen que el problema es de formación. Pero es una milonga. Tenemos más titulados universitarios que la media europea. El problema es de puntería. Las universidades, que han vivido de espalda a los mercados y de cara a las modas, han titulado especialidades con escasa demanda. Y los gobiernos se han gastado millones y millones en dinero para formación que ha servido, efectivamente, para formar: para formar parte de los ingresos de sindicatos y patronales. Porque detrás de toda la vacua cháchara sobre el empleo se esconde que las administraciones públicas no crean más empleo que el suyo propio, el de los funcionarios, y que los puestos de trabajo se crean en ese mercado privado que protagonizan las tres millones de pequeñas y medianas empresas españolas. Por eso mienten. Mienten cuando dicen que están por crear trabajo, porque suben las cargas sociales a las empresas. Mienten, porque suben los impuestos a la renta de las personas y el de las sociedades, que empobrecen a todos. Mienten, porque suben las cargas fiscales al consumo, porque congelan la economía y crean más desempleo. Mienten, porque cuando ofrecen miles de millones a la banca para salvar su trasero no se les exige apoyar la actividad empresarial con un crédito razonable. Me huelo que el asunto va a ir de primar el empleo joven. O lo que es lo mismo, que al empresario que contrate a un joven se le eximirá de ciertas cargas fiscales y se le dará una foto dedicada de Cristóbal Montoro. Si eres joven puede que se abra una puerta a la esperanza. Pero en la otra cara de la moneda se van a quedar los que peinan canas. Si es usted parado y tiene ya sus años, una familia a su cargo y las amígdalas de corbata porque el subsidio se está acabando, sus esperanzas de ser contratado pueden convertirse en un porcentaje cercano a cero. Incluso si está usted trabajando, es posible que a la empresa le convenga darle matarile dentro de poco para contratar a un joven y beneficiarse de las ayudas previstas. Con esto por un lado y la pasta de la jubilación, que nos están levantando delante de nuestras narices, por el otro, está claro que este no es un país para viejos. A ver si hacemos el favor de morirnos rapidito y dejar sitio. Mal negocio ser un pureta.

@JLBethencourt