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Una oportunidad para La Palma – Por David Sanz

   

Me han caído críticas después de defender en este espacio la construcción del campo de golf de Fuencaliente. Unas razonables y otras inclasificables, la verdad. Las primeras, las celebro, porque significan que el espíritu crítico está vivo. Las segundas, ni me molesto en clasificarlas, aunque la verdad es que todavía me sorprende que existan personajes que se creen con la licencia moral de ir repartiendo por ahí el carné de buen periodista. Pero bueno, allá cada uno con sus cuitas y obsesiones. De lo que no me cabe duda es que si Oscar Wilde nos visitara tendría material para reescribir su Dorian Gray. Quien firma este espacio se limita a exponer lo que considera en conciencia que es mejor para la sociedad en la que vive, pese a saber que va contracorriente de un sector de opinión que, aunque no representa a la mayoría, tiene una importante capacidad de resonancia en la sociedad.

Podré estar equivocado, no me cabe duda, pero, de momento, no he escuchado un solo argumento contundente por el que no se debe realizar en ese entorno una infraestructura turística como de la que venimos hablando. No encuentro una contradicción entre la defensa del medio ambiente y realizar una serie de infraestructuras, adaptadas al medio natural en que se ubican y respetuosas con el entorno, que puedan generar puestos de trabajo y diversificar la economía de la Isla. Es una oportunidad, y como tal hay que aprovecharla. Lo lamentable es todo el tiempo que se ha dejado pasar sin que aquí se haya realizado ni una sola iniciativa de calado para tratar de fortalecer el sector turístico. En ese intento por dejar a todos contentos, amagando ahora con los empresarios, luego con los ecologistas, ha acabado por dejar insatisfechos a todos. Afortunadamente, el Cabildo ha desterrado ese quietismo y se ha tomado en serio el hecho de que gobernar es actuar, por mucho que toda acción implique un riesgo que hay que asumir. Y el sistema de los campos de golf es una opción que se adoptó después de un intenso y prolongado debate, no solo entre las fuerzas políticas, sino también con los representantes de los sectores sociales y económicos de La Palma. Ahora no es el tiempo del debate, que ya pasó, sino el de la acción política, que solo puede frenar la judicial, que en el caso de Fuencaliente, por cierto, no le ha puesto ninguna pega.