X
en la carrera >

Patos y problemas como catedrales – Por Domingo J. Jorge

   

No busco elevar a conflicto algo que es lícito, que 3.069 personas firmen una petición para que el estanque de los patos permanezca en su actual ubicación, la plaza de la Catedral lagunera. Todo lo contrario, quizás lo que busco, con diálogo, es que ese empuje en recoger firmas con dicho fin, también se haga para que los vecinos despertemos y nos demos cuenta de lo que realmente es hoy un problema, entre los muchos que soportamos, un problema como una catedral, y no la de La Laguna. No hacen falta más líneas para saber que el gran dilema hoy es cómo hacer nuevamente el milagro de los panes y los peces. Por eso, a lo mejor, lo primero sea recaudar alimentos.

La Asociación de Vecinos del Casco Histórico de La Laguna ha recogido 3.069 firmas, como este mismo medio DIARIO DE AVISOS informaba días atrás. Demostrado el potencial de movilización que tiene la entidad vecinal, me atrevo a invitarles a que dirijan esa capacidad a causas más necesarias ahora que decidir dónde pueda ir o no la charca de los patos.

Entre sus peticiones señalaban que el consistorio sea más participativo y apoyar los temas sociales. Como decía, un buen lagunero, fotógrafo él, Zenón, “da un paso y demuestra que estás paseando”.

Pues eso, quizás deberíamos aprovechar el empuje de esas más de 3.000 firmas y recordar que el problema como una catedral que tenemos no sólo en La Laguna, sino en toda Canarias, se llama vecinos que no tienen recursos.

Salvando el que se considere si el Ayuntamiento puede ser más participativo, personalmente creo que ya lo es, se trata de participar nosotros y no esperar a que nos digan que participemos. ¿Cómo? Sencillo. Las asociaciones, y entidades sociales, los vecinos, aquellos que no lo estén haciendo ya, únanse y busquen lo que el vecino necesita ahora, llámese bolsa de comida.

Me confieso usuario de los patos, desde que paseaba por La Laguna, bien con mis padres para comprar el paquete de rosquetes en casa Porfirio, o ir al local de mi grupo scout, con pantalón corto y pañuelo.

Es verdad, los patos forman parte de nuestra memoria viva. Hasta de la memoria de mis hijos de cinco y siete años, asiduos a estos plumíferos. Pero ahora es más importante tener en la memoria problemas más graves, como los de nuestra gente.