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Un canario de pura cepa

   

Pedro Morales Martín

Pedro Morales Martín, maestro del juego del palo. / DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

En la madrugada del pasado sábado, nos dejó físicamente el afamado maestro del juego del palo y de la vida, Pedro Morales Martín. Su aportación a la cultura tradicional canaria a través del ancestral deporte del juego del palo le ofrece una “vida permanente” en el recuerdo canario. Nacido en el pueblo de San Andrés, de Santa Cruz de Tenerife un 25 de diciembre de 1927, ha muerto en el Hospital de San Juan de Dios, de Santa Cruz.

Su reconocimiento entre los practicantes es unánime, por su dedicación permanente al arte de jugar el palo y a su enseñanza. Tanto, que ha resultado habitual la identificación en él de la figura del “hombre bueno”, el característico juez tradicional del juego del palo canario, hombre de respeto, justo y conocedor que es el que permitía que los enfrentamientos a jugar los palos consistieran en algo de fundamento, completamente diferente a una simple pelea. Su gran labor en pro de la conservación de esta práctica popular, que estuvo en peligro de desaparecer en los años sesenta del siglo pasado, comenzó a finales de la década de 1970, y fue muy destacada en el proceso de difusión y promoción que se inició por entonces.

En 1997, se integró con su escuela en la Coordinadora Magado de Colectivos Tradicionales de juego del palo, que reunía a escuelas, entonces solo de Tenerife, que no habían encontrado sentido a la integración en ninguna de las dos federaciones, ni siquiera en la más cercana a la línea tradicional, la Federación de Juego del Palo Canario.