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Problemas en La Palma – Por Francisco Pomares

   

Uno pensaba que lo de La Palma iba a estallar por el lado de Guadalupe González Taño, a punto de liarla, a cuenta de la extraña entente por partes que los socialistas se tienen en la isla, en los ayuntamientos amorosando al PP y en el Cabildo de la manita de Coalición. Pero La Palma siempre nos sorprende: la decisión de la icánica Maeve Sanjuán, consejera del Cabildo, de dejar a la señora presidenta con un voto menos, abre una situación de virtual ruptura de Coalición en la isla. Para empezar, ya se anuncia la posibilidad de que los también icánicos Alejandro Hernández y Susín Morena puedan imitar a Maeve Sanjuán y abandonar Coalición en el Ayuntamiento de Santa Cruz. La rendijología (variante palmera de la rumorología) se extiende al cloquío de que Rosa Pulido -diputada en el Parlamento- también haga la maleta. Probablemente sean exageraciones…

Lo que no es exageración es que la crisis enfrenta a la tropa de Ican y la de API, aunque con sus más y sus menos: Gerardo Hernández, por ejemplo, es de Ican, pero es más de Antonio Castro, que fue quien lo metió en la Consejería de Obras Públicas a ocuparse de las carreteras, por lo que no se espera que haga nada raro. Las miradas están más pendientes de José Luis Perestelo, que es de API, pero no de Antonio Castro (no ahora, antes sí lo fue), y es muy crítico con todo lo que le diga Paulino Rivero que hay que ser muy crítico.

Como estamos en La Palma, las interpretaciones incluyen historietas familiares de hasta tres generaciones atrás, pero yo creo que todo es mucho más sencillo: Coalición es un tinglado político montado casi exclusivamente sobre la base de controlar y repartir poder.

El matrimonio de conveniencia entre excomunistas y exucedeos puede soportarse -incluso en La Palma- solo si hay presupuesto que gastar o -al menos- cargos y prebendas a repartir. Y ahora ya no hay ni lo uno ni lo otro. Sin el pegamento del poder, que es como La Gotita, no hay quien entienda qué pintan los de Ican y los de API en el mismo cesto.
Es verdad que han pasado ya veinte años desde aquel lejano 1993 en el que todos se pusieron de acuerdo para quedarse con el Gobierno regional y el poder en las islas. Pero Coalición, a pesar del comisario Barragán, jamás ha sido exactamente un partido. Es más bien una comunidad de bienes.

Lo de La Palma es apenas un indicio -solo eso- de lo que ocurriría si Coalición fuera desalojada del poder en algún momento.