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Tesoro musical – Por Ricardo Melchior*

   

En coincidencia con el cierre del ciclo 2012-13, la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST) ha presentado esta semana su temporada de abono para el curso venidero, que fija su inicio para el próximo día 4 de octubre. De esta manera, los numerosos seguidores de esta prestigiosa formación artística tienen la oportunidad de conocer, con suficiente antelación, el atractivo repertorio de obras programado para el siguiente periodo musical, igual que el cuadro de solistas y directores invitados. A juicio de los especialistas, nos hallamos ante un cartel muy sugestivo, con obras, autores e intérpretes para todos los públicos.

Referirnos a la OST, una agrupación que atesora 78 años de historia, es hacerlo a uno de los símbolos culturales más sobresalientes de la región. Su progresión en las últimas décadas ha terminado por situarla en la élite de los grandes conjuntos orquestales de nuestro país, aquellas que son capaces de exhibir dentro y fuera de España el nivel artístico más elevado. El repaso de las críticas cosechadas en cada una de sus giras, lo mismo que sus grabaciones discográficas, y el palmarés de galardones que atesora hacen de la Sinfónica de Tenerife uno de los elementos más representativos de la Isla en el exterior.

La conquista de todos estos éxitos responde al trabajo concienzudo y eficiente de directores e intérpretes, sin olvidar la labor desempeñada a su alrededor por el personal del Patronato Insular de Música. A día de hoy, con 77 músicos en plantilla y bajo la dirección del maestro Michal Nesterowicz, la OST es un proyecto cultural arraigado y del que nos sentimos muy satisfechos. Además de los programas incluidos en el ciclo de abono, cercanos a la veintena, hay que recordar su carácter pionero en la celebración de audiciones didácticas para escolares, igual que los multitudinarios conciertos populares, como el ya tradicional de Navidad.

Disfruta también la Sinfónica de un notable protagonismo en destacadas citas anuales como el Festival Internacional de Música de Canarias, que alcanzará en enero su trigésima edición, y el Festival de Ópera de Tenerife, certamen con el que mantiene un vínculo muy estrecho y que este año ofrece importantes novedades. Quizás la más llamativa sea su conversión en temporada lírica, a partir del arranque tenido en mayo, con la representación de The Fairy Queen, y su prolongación hasta diciembre. La puesta en marcha de una academia propia y la realización de un concurso de canto sobresalen entre las novedades indicadas.

Recientemente hemos tenido ocasión de reunirnos con Giovanna Lomazzi, vicepresidenta de la Asociación Lírica y Concertística de Italia (AsLiCo), que encabezará el jurado del citado concurso. Su valoración no puede ser más óptima, al calificar la cita como un “escaparate” para Tenerife y para Canarias, refiriéndose a este territorio como “cuna de algunas de las voces más importantes de la lírica actual y pasada”. No en vano, solo en los últimos tiempos, contamos con solistas de proyección nacional e internacional, como Celso Albelo, Jorge de León, Raquel Lojendio, Agustín Prunell-Friend, Eugenia Bethencourt, Carmen Acosta, Yolanda Auyanet, Candelaria González, Jeroboam Tejera, Badel Albelo, Beatriz Ramos, Jorge Cordero, Alberto Feria, Gustavo Peña, Augusto Brito y otros…

En el horizonte aparecen jóvenes talentos como Sislena Caparrosa. Sin lugar a dudas, disfrutamos de buenos momentos en cuanto a la producción musical y lírica, lo cual no es consecuencia de la casualidad sino de esa “labor de primer nivel que se desarrolla en la Isla” a la que se ha referido Giovanna Lomazzi. Junto a la aptitud evidenciada por tantas jóvenes figuras, conviene considerar la inmensa labor desarrollada por nuestros docentes en las aulas de formación y las salas de ensayo de tantas localidades de la geografía insular, donde la vocación musical se convierte en un auténtico tesoro que se transmite de padres a hijos.

* Presidente del Cabildo de Tenerife