X
el fielato>

El tiempo – Por José David Santos

   

Lo malo, lo peor, del paso de los años no es que uno se haga mayor y comience a echar de menos ciertas cosas del pasado, sino que en ese andar que es la vida se te quedan atrás familiares, amigos, compañeros, conocidos… Llegas a una edad en que comienzan a despedirse de ti para siempre personas con las que has compartido vivencias importantes. Más allá del azar de un accidente o una enfermedad inesperada, en la juventud vives acompañado de cierto frenesí vital en el que no te paras a pensar lo buena, lo grande, lo maravillosa y única que es la vida. Sí, de vez en cuando, te golpea la realidad. Siempre me acordaré de Jorge que con 23 años se fue silenciosamente y con el que viví momentos inolvidables; o de Víctor que una mala curva me lo dejó para siempre en la memoria con su enorme y joven sonrisa. Eran compañeros, amigos, que el destino quiso que no crecieran más junto a mí. Pero el tiempo se hace implacable y al cumplir los años empiezas a bajarte de la montaña rusa; te asientas, dicen que maduras, adquieres responsabilidades… y todo ello hace que corra el calendario aún más rápido. Y en esas, en tu particular ir y venir, empiezan a decir adiós gentes a tu alrededor.

Ayer fallecía Bernardo Morales, periodista de esta casa y que durante tres décadas fue el DIARIO DE AVISOS en el sur de la Isla. Se despidió un año y una semana después de que lo hiciera su gran amigo Manuel Iglesias, ex director adjunto del periódico. De hecho, a Bernardo la muerte de Manolo le afectó muchísimo. Fue como si se hubiese ido ya parte de él aquel 6 de junio de 2012. Y es que para muchos la vida tiene más sentido por con quién la compartes que por el dichoso discurrir del tiempo en sí.

Es difícil no tener hoy un nudo en el estomago y sentir, ahora mismo, el vello de punta al alegrame de la enorme suerte que tengo de estar vivo y de haber conocido a Jorge, Víctor, Manolo, Bernardo…

@DavidSantos74