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escaño cero

El vecino griego – Por Julia Navarro

   

No sé qué más les pueden hacer a los griegos. La última vuelta de tuerca ha consistido en cerrar la televisión pública con la excusa de que es demasiado cara y tiene demasiados trabajadores. Desde Bruselas, los portavoces de la Comisión ponen cara de inocentes para decir que ellos nada tienen que ver con la decisión del Gobierno griego. Pero la verdad no es otra que las autoridades de la UE continúan exigiendo recortes y sacrificios a un país al que han humillado y hundido en la más absoluta miseria sin que a ninguno de los euroburócratas les importe ni poco, ni mucho, ni nada el sufrimiento de la gente común. Los euroburócratas no son gente común, y mucho menos los jefes de la Comisión. Ellos viven de nuestros impuestos, cobran sueldos sustanciosos y tienen todo tipo de prebendas y les parece normal que así sea, pero eso sí, muestran una dureza tremenda a la hora de imponer austeridad al resto de los mortales. En realidad, Europa está en venta. Nos están desmantelando el estado de bienestar por etapas, un día la sanidad, otro la educación, ahora le toca el turno a las televisiones públicas. Cualquier día desde Bruselas recomendarán privatizar el Partenón. Incluso no me extrañaría que aconsejaran derribarlo habida cuenta que desde la Acrópolis se tienen las mejores vistas de la ciudad y por tanto es un terreno fácil para especular. El cierre de la televisión pública griega es un golpe a la libertad y a la democracia. Los medios públicos de comunicación deben de ser la garantía de que los ciudadanos reciben una información objetiva y veraz precisamente porque estos medios no están comprometidos con intereses que no sean los generales. Sin medios públicos de comunicación la libertad de expresión se queda menguada. Ya verán como dentro de no mucho lo que hoy son los medios de la televisión pública griega se terminan privatizando. Alguien hará negocio sobre las ruinas de la libertad de expresión. Los que creemos en lo “público”, no nos podemos llevar a engaños: Europa está sufriendo una embestida insoportable para que no queden siquiera rescoldos del estado de bienestar. La sanidad, la educación, el derecho a la información, etc., están dejando de ser servicios públicos para convertirse en simples negocios. Lo insoportable es que los mismos que se echan las manos a la cabeza diciendo que hay una ola creciente de antieuropeísmo son los mismos que están desmantelando lo mejor de Europa. No, esta no es la Europa en la que hemos vivido y hemos soñado. Y eso si, pongámonos en lo peor, ya verán como un día de estos empiezan a alzarse voces diciendo que en nuestro país gastamos mucho en televisiones públicas y que es hora de recortar y cerrar. Nunca como en estos momentos se hace realidad aquel refrán de cuando veas las barbas de tú vecino mojar pon las tuyas a remojar.