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El viejo muro de San Telmo – Por Agustín M. González

   

Hace unos años, las obras de reacondicionamiento de la plaza Viera y Clavijo, en el Puerto de la Cruz, provocó un derrumbe en parte de la pared del encauzamiento del barranco de Martiánez y quedó a la vista un antiguo murallón de piedras. Las responsables del Archivo Histórico Municipal advirtieron de que aquello era, en realidad, parte de una obra importante que se vio obligado a realizar el Ayuntamiento a mediados del siglo XVIII, con el fin de evitar que los desbordamientos del cauce del barranco de Martiánez durante las lluvias torrenciales inundaran la calle de La Hoya y parte del casco portuense. Aquel viejo y tosco muro fue en su día un seguro de vida para el pueblo. Al conocer esos antecedentes, los técnicos encargados de la reforma de la anexa plaza de Viera y Clavijo decidieron con buen criterio conservar e incorporar la pared -aunque no quedó a la vista-, pues al fin y al cabo seguía cumpliendo su función defensiva y era parte de la historia del Puerto. Este hecho me viene a la memoria porque leí que el Cabildo va a realizar una reforma integral del emblemático paseo de San Telmo. El proyecto incluye la demolición de todo el murete longitudinal que recorre el paseo, desde el mirador de la Punta del Viento hasta la ermita de San Telmo. Es un muro de un metro de alto, hoy recubierto de piedras, y de unos 200 metros de longitud, que fue construido hace más de dos siglos como parapeto defensivo y continuación de la empalizada de la batería de San Telmo, aun existente. Los técnicos plantean ahora eliminarlo para que los transeúntes disfruten de una visión más diáfana del mar desde todos los rincones del paseo. Sin duda, la idea parece un acierto. La zona ganará en estética y atractivo, sobre todo de cara a los turistas. Es cierto que el viejo muro no tiene especial valor histórico o arquitectónico. Sin embargo, es una de esas señas de identidad que la memoria popular portuense reconoce como genuinas, como la ñamera de la plaza del Charco. El paseo de San Telmo no será lo mismo sin su muro de siempre.