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¡Viva el ‘Tete’! – Por Juan Henríquez

   

El ascenso a Segunda A del CD Tenerife, el Tete para la afición, me ha devuelto la alegría, porque la ilusión la mantuve siempre intacta. Era público y notorio que la categoría de la Segunda B no era para un equipo que, por historia y afición, le correspondía estar entre los mejores de la liga profesional. Y conste que no quiero despreciar a los equipos que promocionen a la Segunda B de equipos inferiores, pero es que no es lo mismo bajar que subir de categoría.

Hablo de fútbol con toda la naturalidad del mundo, y no por ello soy una especie rara o una calaña inculta y analfabeta, tal y como nos definen los intelectuales de rostros tersos por las restriegas del aloe. ¿Saben que les digo?: que les den a todos ellos por el trasero. A mí que me quiten lo bailao, porque el domingo pasado, allá sobre el mediodía, el Tete de mis amores me dio una inmensa satisfacción, y además, rodeado de toda la familia, por coincidencia con la celebración del 37 cumpleaños de mi hijo Cristo. Así que tuve dos razones de mucho peso pa cogerme un pedo del carajo.

Para mí los méritos del ascenso hay que encontrarlos en haber sabido configurar un equipo de acuerdo para la categoría, es decir, en muy poco tiempo dar con un director técnico, Quique Medina, y un entrenador, Álvaro Cervera, que dieron en las claves para fichar jugadores perfectamente adaptables, al mismo tiempo que se supo tirar de una cantera de alto nivel técnico y, por supuesto, corregir en la etapa de invierno aquellos puntos débiles para afrontar una segunda vuelta con garantía de quedar campeones del grupo.
Pero también hay que resaltar el trabajo de un entrenador y una plantilla, que, con humildad, sin despreciar a ningún adversario, se comprometieron con unos colores que ellos sintieron como propios.

Ahora, con la lección aprendida de los últimos años, habrá que reforzar el equipo para, en primera instancia, mantenernos en una categoría muy superior y distinta, técnica y socialmente hablando, de la que acabamos de abandonar.

¡Viva el Tete!