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Vivir – Por Arun Chulani

   

Las tartas de cumpleaños siempre son bien recibidas. Velas encendidas, tu familia y amigos te rodean y sonríen mientras tú pides un deseo a la luz de su fuego. Y así cada 365 días. Año a año observas que el número de velas aumenta cada vez más rápido. Dieciocho y, en un abrir y cerrar de ojos, ya tienes veintiuno. ¡Hola, crisis del primer cuarto de vida! Pero, a ver, esperemos un momentito, que voy muy rápido… ¿Veintiuno? Pues sí. Ya llegó el punto (no es el único que habrá, tranquilos) en el que te paras y te planteas: ¿estás haciendo lo que pensabas que harías? No es lo mismo existir que vivir. Antes existías: ahora vives. A esta baja altura de la vida y con la cabeza sobre el cuerpo, la mirada se alza sobre el muro del ayer para mirar años atrás. Y, tras recordar, se llega al hoy. Círculo de amigos más estrecho, cervezas con conversaciones entrelazadas. Sombras que suenan a Peter Pan, a lo lejos. Risas a pleno pulmón o lágrimas invisibles cargadas de dolor. Aprendiste con el tiempo que las decisiones son el mejor método para ser feliz, que una discusión no significa pelea. Rompecorazones y corazones rotos. Y, sobre todo, poco a poco te vas conociendo y forjando lo que hoy eres… y lo que queda por forjar. Lo que pensabas que harías… Lo que estás haciendo en la mejor época de una vida, dicen por ahí. Etapa en la que los grandes regalos se cambian por pequeños detalles que marcan la diferencia. Donde los oídos pasan a ser sinceros y leales a raíz de palabras cálidas. Palabras que tienen por cimientos la confianza, esa que se mima y cuida día a día. Tus opiniones ya no tienen como argumento el “porque yo lo digo”, aunque sí que juzgas y prejuzgas más. En ocasiones tienes miedo; en otras estás genial. Y muchas, muchas veces, quieres volver a tus dieciséis añitos, fiera… Las parejas van y vienen, pero los hay que siempre están. Ayer, hoy y siempre. Como tú, que cumples un año más. Si ayer teníamos dieciocho, mañana tendremos treinta… O cuarenta. Bueno, de esa crisis hablamos en otro momento, mejor. Hablemos del hoy y de los ladrillos que ponemos en ese futuro. Ya soplaste las velas: ¿pediste un deseo? Pídelo… O mejor: pide veintiuno.

@arunchulani