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Vuelve Sarkozy – Por Juan Manuel Bethencourt

   

Un extenso reportaje dominical de Le Monde deja clara una noticia impactante, aunque previsible: Nicolas Sarkozy prepara su regreso a la política activa, con la mirada puesta, cómo no, en las elecciones presidenciales de 2017. Desde el bufete de abogados (mejor sería decir de influencias) que maneja privilegiadas relaciones con el emirato de Catar, el que fuera joven alcalde, ministro multiusos, presidente y líder de la derecha francesa activa contactos, calendario y estrategia con el fin de aprovechar el evidente desplome de imagen que vive su contrincante del año pasado, el hoy presidente Francoise Hollande. Desmintiendo las afirmaciones recientes de su tercera esposa, la cantante y exmodelo Carla Bruni, Sarkozy ha trazado un calendario repleto de astucia. Para empezar, lleva un año calladito, cosa casi imposible en un tipo tan hiperactivo. Ni siquiera se ha inmutado ante las encuestas que le sitúan claramente por delante de Hollande en una eventual contienda presidencial. Queda mucho tiempo hasta 2017 y su puesta de largo como candidato no se produciría antes de 2015, a través de una plataforma de notables que impulsaría su retorno, siguiendo el viejo modelo del hombre providencial que tanto gusta a los electores conservadores, justo el mismo mensaje que parece transmitir José María Aznar con sus últimas intervenciones públicas. Hay un par de consideraciones que hacer a todo esto; la primera, como me decía un amigo el pasado domingo en La Punta, que el liderazgo tiene sus misterios, no se guía por parámetros racionales y tiene mucho que ver con la determinación (y el ego) del protagonista. La segunda, que se puede firmar una trayectoria desastrosa en el poder y volver años más tarde vestido con los ropajes de la nostalgia, porque, ocurre en la política como en la vida, alguien vendrá que bueno te hará. En el caso de Sarkozy, fue un mal presidente pero sobre todo una víctima del adverso contexto político que sacude a las democracias occidentales, y que se ha llevado por delante a tantos gobernantes, sin importar que fueran buenos, regulares o malos. Sarkozy regresará y será una buena noticia para Europa, el retorno de una alternativa de derechas aceptable democráticamente, pues si no es Sarko será Marine Le Pen la aspirante con opciones de victoria en la república hexagonal. Los votantes de izquierda acabarán por votarle; un sufragio con la nariz tapada vale lo mismo que uno entusiasta. Mientras esto ocurre, Rodríguez Zapatero calla, ya se verá si por sentido de la responsabilidad o cálculo. ¿Y si al final, tras ser arrastrado por el fango, ZP volviera para liderar al PSOE?

@JMBethencourt