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Acto de fe – Por Francisco Pomares

   

Pedro Jota ha vuelto a liarla parda, que es lo que le gusta hacer. Tras la publicación en su última pastoral dominical (extraño procedimiento de ofrecer información en un periódico) de la versión de Bárcenas sobre la financiación ilegal del PP, lo que se ha abre es un singular acto de fe: Bárcenas quiere que creamos que puede reventar el sistema y cargarse un gobierno con mayoría absoluta, largando información acumulada a lo largo de veinte años de guardar bajo llave (no muy bien, si se le fugaron 43 millones a Suiza) la caja fuerte del PP. Pedro Jota, por su parte, lo que quiere es que creamos que Bárcenas tiene pruebas y que tirará de la manta si va a la cárcel, y ofrece a sus lectores un tratamiento a base de pildoritas de vergüenza. Y en el PP quieren que creamos que todo es una invención gigantesca, que aquí nadie cobró un duro, que el único golfo de esta película es Bárcenas, y que el tesorero delator no va a poder probar nada de nada de nada. Bárcenas, Pedro Jota y el PP nos piden que hagamos un acto de fe y creamos lo que nos cuentan. El primero, que lo creamos capaz de reventar al PP contando como funcionó durante veinte años (hasta ayer mismo), el mayor y más poderoso partido de España. Pedro Jota quiere que lo creamos el mejor periodista del mundo (de El Mundo ya lo es), después de que El País le pisara la noticia del siglo. Pero a lo mejor no lo logra: si tengo que fiarme de él le exijo que me cuente ya todo lo que sabe o cree saber, no que me lo dosifique para su mayor diversión y disfrute. Si hay que esperar a otro encuentro de Rajoy y Aznar para que publique la segunda parte de las revelaciones del tesorero, prefiero creer que lo que Pedro Jota quiere no es que se sepa la verdad, sino contar lo que a él le interesa y cuando le conviene. En cuanto al PP, confieso que desearía creerme su película. Desearía que lo que dice esa chica tan formal, tan preparada y tan agradable, la Cospedal, fuera verdad. Que han sufrido un chantaje gigantesco por parte del mayor golfo apandador de los últimos años. Ojalá pudiera creerles y pensar que todo es un montaje. Pero he visto cómo defendían a Bárcenas cuando saltó el caso Gürtel, cómo blindaban su silencio después con un contrato inexplicable, cómo negaban la contabilidad de cobros que se han producido y cómo ahora se amparan en que nada podrá probarse. Puede ser. Puede que la Justicia opte por seguir inhabilitando alcaldes que se ocupan de los toxicómanos, y que lo de Barcenas acabe como el caso Naseiro. Puede que resulte imposible probar que los ministros cobraban sobresueldos, que Rajoy cobraba sobresueldos, que Aznar cobraba sobresueldos… pero una cosa es lo que se pueda o no probar y otra distinta lo que yo vaya a creer sobre ellos a partir de ahora.