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Bárcenas convoca elecciones – Por Rafael Torres

   

Si Bárcenas no mintió en lo sustancial al director del diario El Mundo en esas cuatro horas de entrevista que mantuvieron poco antes de que el exgerente y extesorero del Partido Popular ingresara en prisión, cual confirmarían sus papeles contables, su sospechosa fortuna, las conexiones con la trama Gürtel y su propia relación, hasta ayer mismo como quien dice, con el partido, los responsables de los graves delitos relacionados en esa entrevista habrán de responder ante los tribunales, pero antes que eso, pues la justicia en España es lenta, ya pueden ir respondiendo ante los ciudadanos, pues lo que ya hay acreditado de los mangoneos dinerarios del Partido Popular, siquiera el uso sistemático de la mentira, la simulación y el silencio en relación al caso, es más que sobrado para establecer la responsabilidad política. O dicho de otro modo: un partido enfangado en tantas y trascendentes sospechas de corrupción no puede, a menos que las normas básicas de la higiene y de la decencia políticas hayan cambiado, gobernar un país, y menos en las actuales circunstancias. Así pues, la única manera de responder a los ciudadanos habría de pasar por la acción combinada de explicarse y, acto seguido, convocar elecciones, pues solo en ellas los españoles podrían manifestar, entre otras cosas, si se creen o no esas explicaciones. Para deponer ante los tribunales habrá tiempo, si es que, como parece, estos perciben la comisión de delitos en el zugarramurdi de sus dineros, y a cambio de qué, durante los últimos veinte años, pero para lo que no hay tiempo es para enderezar el rumbo moral, y con él el social, el político y el económico, de la nación. No puede seguir gobernando un partido que ha perdido la confianza de aquellos a quienes debiera servir, salvo, asombrosamente, a ese 23% de incondicionales que según Metroscopia le seguirían votando. Esto de Bárcenas es la gota que colma el vaso, aunque por sí mismo bastaría para desbordar aljibes y cisternas. Al empobrecimiento de la nación, al que no es ajeno el saqueo de las Cajas controladas por el PP y el expolio de clientes y ciudadanos para tapar sus monstruosos agujeros, no puede sumarse éste escándalo, por mucho dontancredismo que le echen Rajoy y sus adláteres.