X
trac tici tac >

Caballeros y escuderos – Por César Martín

   

Me lo imaginé espeso y sudoroso al acabar el día. Sentado en el alféizar de la ventana intentaba recobrar el poco de aliento que le quedaba. El día había sido muy duro, 37 ºC marcaba el termómetro de la calle. Sin embargo, la temperatura del ambiente era mayor, mucho más insoportable. No aguantaba cómo lo miraban. Se vio acorralado contra la pared; no sabía cómo salir de esa. Optó por el silencio como estrategia. Huir nunca se le había dado mal. Así transcurrió su día evitando el teléfono móvil y las preguntas. Desconfió.

¿Podría escapar esta vez? ¿No estarían las cosas demasiado gastadas? Volvió a discutirlo con su personal de confianza, pero ya no se fiaba. No encontró consuelo en las palabras de ánimo de sus compañeros. Cayó en la cuenta de que la gran farsa ya hedía demasiado. Pensó en los nueve tipos de mentiras de San Agustín e intentó clasificar las suyas. Algunas encajaban, otras no. Fue consciente de que muchas de ellas creía haberlas convertido en verdad y las más exclusivas, en dogma. Un puñado habían sido heredadas, otras las inventó él. No vio contradicciones ni incoherencias. Creyó en ellas.

Por la mañana se despertó sobresaltado, a medio camino entre la inconsciencia del dormir y el ¡rin, rin! del despertador. Recordó lo soñado y sonrió: un mundo sincero donde todas las personas podían decir lo que pensaban sin tapujos. Invocó para sentenciar aquellas palabras de Joaquín Leguina: “La sinceridad es un signo de muy mala educación. Si fuéramos sinceros, se implantaría el asesinato como método de convivencia”. Eso no ayudaría al bien común. La transparencia es demasiado peligrosa, podrían detectarse los fallos en el sistema. Ante la necesidad de una respuesta, adoptó la paradoja del mentiroso e imaginó que sus palabras se convertirían en verdad. Acordaron la estrategia y se decidió jugar a caballeros y escuderos, puro bullshiting. Fue así como entró a la sala y señaló con el dedo a la persona indicada. Siguieron el guión, el periodista preguntó y de su boca salió lo pactado. Los ojos contaron otra cosa, sabían que nada volvería a ser igual.

@cesarmg78" target="_blank">@cesarmg78