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Cae una red dedicada a robar cobre integrada por extrabajadores de telefonía

   

EFE | Madrid

La Guardia Civil ha detenido a 14 personas e imputado a otras 6 en Madrid y Toledo como presuntos integrantes de una organización experta en el robo de cable de cobre integrada por antiguos trabajadores de una empresa de telefonía que conocían las instalaciones subterráneas de la misma para sustraer el metal.

Según ha informado la Guardia Civil, los agentes se han incautado de un camión cargado con 25 toneladas de cable de cobre preparado para viajar hasta el puerto de Rotterdam (Holanda), seis vehículos, tres de ellos de alta gama, dos furgonetas, una motocicleta y una peladora profesional de cable.

La operación, denominada “Sagratel” y que se inscribe en el Plan Nacional para la lucha contra el robo de metales, es fruto de las actuaciones realizadas en los últimos seis meses.

De estas actuaciones, la Guardia Civil localizó a un grupo organizado perfectamente estructurado y jerarquizado, compuesto por ciudadanos de origen español, portugués, brasileño y colombiano, con residencia fija en Madrid, Torrejón de Ardoz y base de operaciones en una nave ubicada en una localidad de Toledo.

Los agentes determinaron que cada miembro de la organización, algunos antiguos trabajadores de una empresa de telefonía, desempeñaba unas funciones específicas.

El cabecilla era un antiguo trabajador de una empresa de suministro telefónico que blanqueaba las ganancias de la venta del cobre robado con la compra de turismos de alta gama.

Para cometer los robos el grupo usaba ropas y vehículos con los logotipos de la empresa de telefonía, desplegando un perímetro de conos de señalización, vallas de protección con anagramas de la citada empresa con el objetivo de presentar una apariencia de normalidad para acceder al interior de galerías subterráneas y poder cortar y trocear el cableado.

El resto de los integrantes de la red, compuesto por grupos de tres o cuatro personas, esperaban el aviso de los que realizaban el corte del cable y lo trasladaban a la nave ubicada en Toledo para proceder al pelado y cortado del mismo, mientras que otro intermediario conseguía compradores del material.

Las investigaciones de los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) que han llevado hasta este grupo, se iniciaron a raíz de la inspección hace seis meses de 16 chatarrerías, que permitieron localizar el cable de cobre sustraído a una empresa ferroviaria.

Esta investigación se saldó en octubre con la detención de 4 personas y la recuperación de 6.831 kilos de cable, 11 baterías de telefonía móvil, diversas herramientas e imputando a 24 personas por delitos de receptación y apropiación indebida.

Como continuación de esa primera fase de inspecciones, se desarrollaron dos fases más, en otras 35 chatarrerías detectándose 41 infracciones administrativas.