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Circo sin pan – Por Juan Carlos García

   

El mes de julio es propicio para que se mantenga esta sociedad, la nuestra, permeable a la frase de origen romano “pan y circo”. En su origen describía la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas para los juegos circenses como forma de mantener al pueblo distraído de la política. Sin fútbol estos días, son otras las modalidades que ocupan el entretenimiento popular. El piloto alemán de F-1 Vettel gana por primera vez Alemania. El tenista Murray es el primer británico en ganar Wimbledon en 77 años. No creo que sea un ciclista francés quien gane el Tour después de 28 años. Como también distracción y desahogo encuentran estos días los cientos de personas que corren delante de seis toros, allá por Pamplona. En ese circo podrían entrar la corrupción de políticos y los casos de espionaje nacional e internacional. En cuanto al pan, datos del Gobierno de Madrid señalan que en Canarias ha descendido el consumo del pan un 20% desde el inicio de la crisis, allá por 2008. Un indicador muy revelador del estado actual de una parte importante de la sociedad canaria. El FMI indica que la economía española no empezará a crecer hasta 2015, un año después de lo que vaticinaba el Gobierno. La recuperación se retrasa. Continúa el circo, pero cada vez con menos pan. Julio también es un mes de manifestaciones festivas en las que se perpetúan tradiciones inquebrantables y arraigan costumbres populares. Y cuando la cita solemne es de carácter cuatrienal su conmemoración viene precedida de un deseo irrefrenable. Es el caso de El Hierro, donde el pasado fin de semana se triplicó su población y duplicó el consumo por la celebración de la Bajada de la Virgen de los Reyes. Al parecer fue el mejor fin de semana para la hostelería de esta isla en lo que va de siglo. La encomiable hospitalidad que brinda el pueblo herreño a sus visitantes evidencia que en esta tierra bimbache, al menos durante estas semanas de julio, en contraste con el resto de la sociedad canaria y peninsular, habrá pan y nadie echará en falta el circo.