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Consenso frente a los incendios – Por Antonio Alarcó

   

Hemos dicho en reiteradas ocasiones que los incendios forestales comienzan a apagarse en los meses de invierno, con serenidad, cuando toca plantear una estrategia de prevención, el cuidado minucioso del terreno, y prever de medios suficientes para estar preparados de cara al verano.

Llegado julio se han producido los primeros incidentes en el Archipiélago canario. Más de la mitad de nuestro territorio es suelo protegido, con zonas de altísimo valor medioambiental y una biodiversidad única en el mundo. Por ello, somos especialmente sensibles a los incendios forestales, cuya extinción se complica por lo escarpado y agreste de nuestras montañas, la incidencia del viento y la difícil obtención de agua.

Todo esfuerzo es poco, y no conviene hacer política con un asunto de tanta trascendencia. Consideramos, pues, manifiestamente irresponsable, que el Ejecutivo autonómico haya admitido por escrito que a partir de enero de 2014 abandonará los consorcios de emergencias de Tenerife, Gran Canaria y Lanzarote, cuya financiación redujo este año en los Presupuestos Generales de la Comunidad Autónoma, y a los que aporta el 20 por ciento de sus fondos. Este hecho, unido a la rebaja ya consumada de más de tres millones de euros del Ejecutivo regional a la prevención de incendios y desertificación en los parques nacionales canarios, supone una enorme contradicción y genera inseguridad en la ciudadanía en un momento en que toda nuestra atención debe estar centrada en evitar tragedias como las del pasado año.

Creemos que el Gobierno de Canarias debe hacer un esfuerzo por mantener su aportación a los Consorcios de Bomberos, pues supondría priorizar la financiación de quienes juegan un papel fundamental en la cadena de atención a las emergencias.

Así lo hicimos ver en el último pleno del Cabildo insular de Tenerife, cuando propusimos una moción institucional de apoyo y reconocimientos a estas entidades, que concitó el acuerdo unánime de todos los grupos políticos. Con esta iniciativa instábamos a todas las partes implicadas al mantenimiento de los compromisos adquiridos para lograr su sostenibilidad. No es justo achacar todos los males y las culpas al Gobierno de España, como pretenden quienes, de forma desleal e irresponsable, alegan una inexistente falta de medios, y luego retiran la financiación a quienes velan por nuestra seguridad, o callan ante este hecho. Lo cierto es que el Gobierno de la nación cumple con Canarias, y estos días llegó a las islas el hidroavión especial que estará entre nosotros durante los meses de verano, con base en La Gomera. No está desfasado, ni es viejo, como algunos se empeñaron en decir, sembrando injustificadamente la duda entre la misma ciudadanía.

Exigimos cordura, coherencia y lealtad institucional, pues parece que molesta que el Partido Popular trabaje a favor de Canarias. Asuntos como el famoso hidroavión, Las Chumberas, la Catedral de La Laguna, la Ley de Costas y tantas otras acciones, son ejemplos del terreno en que se mueven quienes prefieren la pelea política al consenso. Ahora deberían ser los miembros del Gobierno de Canarias los que explicasen los porqués de este doble discurso, y el hecho de que se gasten millones de euros en mantener una estructura burocrática inservible, con embajadas en el exterior, un comisionado para el autogobierno, policía y televisión propias, y luego quiten la ayuda a lo esencial.

No es de recibo solicitar la colaboración del Estado, rogar por la relajación del objetivo de déficit para las comunidades autónomas, o insistir hasta la saciedad en la necesidad de profundizar en el endeudamiento y seguir sosteniendo la fiesta del gasto, para luego menospreciar estas contribuciones cuando llegan. Nosotros preferimos predicar con el ejemplo y seguir buscando el consenso con lealtad, firmeza y máxima colaboración, en aquellos temas que creemos de interés para Canarias. Son otros los que deberían hacer examen de conciencia y recapacitar respecto a si este tipo de actitudes conducen a algún lugar que no sea la confrontación y un rédito político cuestionable, cortoplacista y, ante todo, efímero.

alarco@tenerife.es