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¿De quién es la Catedral? – Por Domingo J. Jorge

   

Este viernes, cuando cubría la rueda de prensa sobre la Catedral lagunera, y la celebración del I Centenario del Templo de la Catedral, me surgía este interrogante. No, no es que no tenga claro su dueño legítimo, el propietario del edificio.

No, la duda me surge sobre si nos hemos dado cuenta de que lo que representa esa obra monumental no es propiedad solo del Obispado, de La Laguna, ni siquiera de Tenerife, sino de todos aquellos que por credo o por amor a su valor artístico, también somos un poco partícipes de la propiedad sentimental de la Catedral.

Se lo escuché decir, en la rueda, al obispo de la Diócesis, Bernardo Álvarez, tras asegurar que el final de la obra de las cúpulas y el cimborrio sería el próximo 23 de noviembre, pero que todavía no hay fecha prevista para la apertura del templo, por todas las obras que quedan por hacer en su interior.

Al igual que afirmó esto, también hizo mención clara, reafirmando lo dicho por el arquitecto José Miguel Márquez Zárate, que el total definitivo de la obra de restauración de la Catedral podrá ascender a los ocho millones de euros. Sí, ocho millones de euros, no de las viejas pesetas, de los que el Gobierno Central, el Ministerio de Cultura, se comprometió a dar seis millones, y solo ha entregado un millón cuatrocientos mil.

El documento firmado pone que antes de finalizar 2013 se entregará el total. Visto esto así, haría falta la actuación divina, que podrá ser, para que los dineros necesarios estuviesen aquí antes de diciembre. Digo actuación divina, porque la humana creo que no está dándose prisa.

Años han pasado ya desde la firma del acuerdo de las partes de la Catedral con el Gobierno Central, para que se fuesen sufragando los gastos de esta obra, pero los dineros siguen sin llegar.

Por eso entiendo que el obispo haya invitado en la rueda de prensa a que todo aquel que pueda colabore en sufragar el coste de la obra, de la Catedral de todos, en la medida de sus posibilidades, porque en quien no se puede confiar es en los dineros que vienen de Madrid -esto lo digo yo-.

Hay que tocar la sensibilidad de nuestra gente, como la de quienes han donado para comprar los 54 bancos de la Catedral. Madrid no siente suya nuestra Catedral. Es un hecho.