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Los devotos de Laffer – Por Juan Manuel Bethencourt

   

Tienen que estar pasándolo mal en el Ministerio de Hacienda. No sólo por lo mal que les salen las cuentas en medio de esta terrible recesión económica. También por la evidente estafa de hacer en el Gobierno justo lo contrario que pregonaban desde la oposición. Y finalmente, pero no menos importante, por la monstruosa incoherencia ideológica en la que ha incurrido el equipo dirigido por el ministro Cristóbal Montoro. Resulta curioso comprobar la evolución intelectual e incluso gestual del fiscalista cordobés, un catedrático de Hacienda Pública que llegó a la política con el rigor como estampa y ha evolucionado hacia su actual posición de agitador sin escrúpulos. Lo fue con virulencia durante los ocho años de oposición descarnada del PP, en particular los cuatro últimos, cuando la evolución de la economía se merendó a Zapatero con sus propias incoherencias. En esos tiempos no tan pretéritos fue el propio Montoro el abanderado principal de las teorías de Arthur Laffer, economista estadounidense conocido por su curva milagrosa, según la cual mientras más baja es la imposición fiscal más altos son sus rendimientos, por un esotérico proceso según el cual el incentivo económico de los impuestos bajos se traduce automáticamente en más actividad, mayores beneficios y, por tanto, también más ingresos fiscales. Ojalá resultara tan sencillo. Por supuesto que las tesis de Laffer nunca se han visto confirmadas por la realidad, y menos en aquellos países con una eficiencia del sistema tributario propia del mundo desarrollado, como es, nos guste o no, el caso de España. De modo que no es cierto que bajando impuestos suba la recaudación, y bien que lo demostró Montoro desde el principio, pues su primera decisión como ministro fue una significativa subida del Impuesto sobre la Renta, aunque la disfrazara de “recargo temporal de solidaridad”, vaya eufemismo cursi. Pero esto no es lo peor. Lo peor son las tozudas cifras. Porque tampoco subiendo impuestos ha logrado el Gobierno del PP tapar la hemorragia. Hasta abril pasado, la recaudación por IRPF era 853 millones de euros menor que la del mismo periodo de 2012, una noticia pésima a efectos del sacrosanto objetivo del cumplimiento del déficit. El recargo tributario de Montoro nos traerá como consecuencia una rebaja de ingresos cifrada en el 6,7%, cuestión que nos apunta a una reforma fiscal en profundidad, más eficiente y equitativa, como la respuesta, siempre difícil, al atasco actual. Y las recetas simples, la de Laffer o su opuesta, simplemente no sirven. Y es que fuera del agua se nada muy bien.

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