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el almendrero de nicolás>

Espía como puedas – Por Paco Déniz

   

Lo que verdaderamente sorprende de todo el affaire del espionaje yanqui a medio mundo es que haya personas que se sorprendan de que esto suceda.

Es como si de repente cayeran en la cuenta de que, a lo mejor, y solo a lo mejor, resulta que el Gobierno norteamericano es un poco pillín. De que no son tan demócratas como dicen. Incluso, los más sorprendidos todavía dudan de que lo del espionaje sea verdad, y se preguntan cómo va a permitir esto Obama. Porque para esta progresía espumosa sorprendida, Obama era la gran esperanza para transformar EE.UU. Era negro, demócrata, estaba a favor de los gais y tal y cual.

Pero no repararon en que para ser presidente de EE.UU. hay que ser un patriota furibundo, un terminator, aunque seas de color purpurina. Da igual, la tarea del presidente norteamericano es garantizar las condiciones para subyugar al planeta, y las apariencias engañan. Los demócratas sorprendidos, que nunca han estimado el análisis de la izquierda, a lo mejor descubren que detrás de todas las masacres y guerras que acontecen en el mundo árabe están los yanquis. Igual descubren que detrás de todas las guerras y golpes de Estado del cono sur americano estaban la CIA y la multinacional Chiquita.

A lo mejor descubren que ni palestinos ni saharauis tendrán un Estado en paz mientras los yanquis no quieran. Imagínate qué palo. Qué hallazgo. Quizá entonces comprendan por qué mucha gente sigue siendo antiimperialista. Porque no es una broma.

Da igual que Snowden quiera ser famoso o no, si aporta luz sobre las miserias de este mundo y su vida peligra debe ser protegido por las democracias.

Pero no hay Gobiernos europeos con arrestos para desafiar a los yanquis. Por eso han humillado a Morales, porque, total, es un indio cocalero, un comunista que apoya al eje del mal y todo ese rollo que en algún momento de sus vidas la progresía espumosa se ha creído.

Si el Superagente 86 y su piba se decidieran a desvelar todas las maldades de control yo les daba cama, un plato de potaje y pista de aterrizaje durante una temporadita.