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Juan Cruz: entre volcanes, cenizas y fuego – Por Rafael Lutzardo

   

He leído el último libro del periodista y escritor tinerfeño Juan Cruz; cuyo título es ‘Viaje a las islas Canarias’. Un libro, donde el autor viaja en el tiempo real a través del “vientre” del archipiélago canario, y de cuya “placenta” volcánica es seducido y atraído por cada una de las islas; las cuales están engalanadas por un brazo gigantesco llamado océano Atlántico. Unas aguas bravas y desafiantes ante la historia de unas islas que han sabido aguantar las embestidas naturales de la vida y de la propia ambición del hombre en su lucha por la conquista y el poder. Sabido es, que desde la antigüedad, las Islas Canarias han aparecido en muchos textos de los autores clásicos grecolatinos como mítico territorio al que se relacionó con legendarios lugares de nombres tan hermosos como Campos Elisios, Islas Afortunadas o Jardín de las Hespérides. Juan Cruz, en sus periplos por las islas de volcanes, fuegos y cenizas, se introduce en el túnel del tiempo; aferrándose a su infancia. Esa cuna que le vio nacer en su querida y siempre recordada ciudad del norte de Tenerife: Puerto de la Cruz. Del mismo modo, y como referencias testimoniales de los misterios, embrujos y bellezas de nuestras islas; de otra época y de la actual, Juan Cruz se apoya en reconocimientos, admiración y respeto en las figuras de historiadores, escritores, poetas y artistas del arte y la cultura de personas como: José de Viera y Clavijo; Miguel de Unamuno, Alexander von Humboldt, Wolfredo Wildpret, Antonio Rumeo de Armas, Ignacio Aldecoa, Günter Grass, José Saramago, Carlos Fuentes, Paul Bowles, Lawrense Duwell, Enzensberger, Gabriel García Márquez, Rafael Alberti, Andrés Bretón, Eduardo Chillida, César Manrique, Luis Diego Cuscoy, Elías Serra Rafols, Günther W.H. Kunkel, Agustín Millares Torres, Antonio Tejera Gaspar, Leopoldo de la Rosa, Antonio de Viana, etc. Juan Cruz es hombre de costa, de mar. Se oxigena respirando hondamente el salitre de un mar Atlántico generoso, que a su vez cubre su piel con su yodo benigno y altruista. Sin duda, esta nueva obra literaria de Juan Cruz, motiva en mí un orgullo inmenso y a la vez, un privilegio de vivir en una de estas islas del Jardín de las Hespérides, donde aún nos permiten respirar y disfrutar de un clima especial y que en otra época, los antiguos pobladores, los guanches o bambiches, bebieron de las fuentes naturales y manantiales de aquellos valles, barrancos salvajes y frondosos de nuestras islas. Juan Cruz, como hombre de nuestra tierra de volcanes de arcoíris tectónicos de diversos colores, destaca y defiende en esta nueva obra local las tradiciones y costumbres de un lugar que le vio nacer y crecer. Gracias admirado y apreciado Juan Cruz por tan maravilloso e importante libro sobre nuestras islas.