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El jurado considera culpable de asesinato al acusado por el crimen de El Médano

   

Imagen del acusado durante una de las sesiones de la vista. / F. PALLERO

Imagen del acusado durante una de las sesiones de la vista. / F. PALLERO

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Los miembros que han conformado el Tribunal de Jurado popular que ha juzgado durante esta semana el crimen acaecido en El Médano el 15 de mayo de 2010 decidieron ayer por unanimidad que el acusado, un peruano nacionalizado español de 77 años, es culpable de un delito de asesinato.

Sin embargo, como quiera que el jurado aprecia que hubo alevosía pero no ensañamiento, la Fiscalía ha reducido su solicitud de pena de 25 a 20 años de prisión, mientras que mantiene los 300.000 euros de indemnización para la madre de la víctima.

Por contra, la defensa ha solicitado la mínima pena posible, 17 años y 6 meses de prisión, así como una indemnización de 6.000 euros.

Como recordarán los lectores y ahora se considera probado, el acusado mantenía con la víctima (rusa de 37 años de edad) una relación desde 2005 en la que predominaba el control, la posesión y la agresividad para evitar que ella le pusiera fin.

A este respecto, el imputado aprovechaba que la mujer era foránea para amenazarla con la deportación o impidiendo que lograse algún puesto de trabajo.

Cuando al fin ella abandonó el hogar en común tras una paliza, aprovechó que un mes después volvió a buscar a su gato para apalearla con gran saña en el balcón, tal y como refrendaron varios vecinos durante la vista oral, celebrada desde el pasado lunes por la Sección Quinta de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife.

A continuación, el acusado le asestó un total de siete puñaladas que terminaron por acabar con la vida de la joven (tal y como era su intención, he ahí la alevosía), que había conocido a otro hombre con el que iniciaba una relación sentimental con él y que tenía trabajo en un hotel de la localidad granadillera.

En este sentido, también los forenses fueron claros sobre el número de puñaladas (el acusado sostenía que sólo fueron dos), así como que el intento de suicidio de él nunca puso en tiesgo su existencia dada la naturaleza de sus heridas.

En el haber de la defensa cabe apuntar que ha demostrado que en el apartamento hubo lucha y que los numerosos hematomas que presentaba el cuerpo de ella no son fruto de que se ensañara con ella.

Ahora será el magistrado-presidente quien dicte sentencia.