X
nombre y apellido >

Luis Balbuena – Por Luis Ortega

   

Nadie mejor que este matemático de amplio crédito como docente y brillante trayectoria académica y pública como el que titula nuestra columna, y el responsable de didáctica del Museo de la Ciencia y el Cosmos -Oswaldo González Sánchez (1965)- para poner en valor, y actualizar, una propuesta instructiva tan útil y sugestiva como las ‘Noticias del cielo’, un manual de astronomía para niños -y legos, me permito añadir- publicado por José de Viera en 1811, dos años antes de su muerte. El primer acierto de la iniciativa parte de la modestia de los autores que, para divulgar conocimientos básicos para el público infantil, acuden a un testimonio histórico del máximo interés, en tanto revela el nivel de la astronomía a principios del siglo XIX, y a un instrumento de probada eficacia, como fue el juego de preguntas y respuestas, precedidas por textos admirativos del polígrafo canario que acentuó la pureza y sencillez de su prosa para garantizar sus objetivos pedagógicos. Con gratas ilustraciones a lápiz de Pilar Acosta, que inducen al aprendizaje lúdico que preconizó el sabio clérigo (presente en una caricatura de Francisco Javier Afonso), los autores realizaron un meritorio ejercicio de síntesis que añade a las contestaciones originales la actualidad estricta de la ciencia astrofísica y, aún más, aportan cuestiones nuevas a las setenta y nueve que aparecen en el sabroso folleto. En esa revisión y complemento aparece, por ejemplo, la degradación de Plutón -que perdió su condición de planeta del sistema solar en 2006- y del que se anotan la distancia media del sol, su peculiar excentricidad que le permite, en ciertas épocas, estar más cerca del astro rey que el mismísimo Neptuno y que, devaluado y todo, conserva sus cinco lunas, una de ellas intitulada Caronte. Descubrimos, con un fin de semana por medio, y el gancho de la radiante escritura de Viera y la extraordinaria prolongación de Luis Balbuena Castellano (1945), memorable consejero de Educación del primer Gobierno autónomo, y González Sánchez que, con dedicación entusiasta, nos pone al día en los avances astrofísicos desde la privilegiada plataforma de observación que es Canarias. Ante tantos y tan cojos textos escolares como he tenido la oportunidad, y la obligación, de consultar en las dos últimas décadas, nos descubrimos ante una novedad que, a poco que los responsables del departamento la hojearan, serían de uso obligado para la población estudiantil. Pero, claro, con el permiso de los mono o duopolios editoriales y por encima de sus limitadas ofertas.