X
EL HIERRO > LXVIII BAJADA DE LA VIRGEN DE LOS REYES

María González, de 85 años, un bastón y una botella

   

Bajada virgen Hierro 2013 1

Jóvenes y mayores hicieron frente a un exigente recorrido que terminó más tarde que nunca en la capital, Valverde. / FRAN PALLERO

ENRIQUE TOSTE / NORBERTO CHIJEB | Valverde

La devoción y el fervor por la Virgen de los Reyes traspasó fronteras la pasada madrugada de sábado, puesto que peregrinos llegados de lugares tan diversos como Venezuela, Estados Unidos e incluso Canadá vibraron junto al resonar de pitos, tambores y chácaras de un pueblo herreño volcado al unísono con su Madre Amada.

La fe mueve montañas y supera ante todo adversidades. A pesar de los cerca de 30 grados de temperatura, las incomodas llagas, las caídas, las bolsas en los pies y hasta las bajadas de azúcar, la ilusión y el anhelo por cumplir un sueño, una ambición, una aspiración: venerar con solemnidad a la Patrona, fue mayor que cualquier abatimiento.

28 kilómetros llenos de buenos y también amargos momentos. Instantes donde las piernas flaqueaban y te obligaban a realizar un corto receso, ya que pronto llegaban los pastores abriendo camino a la iluminada imagen de la Virgen. Segundos donde el calor se fue abriendo paso a un frío húmedo inicial.

Los secos y colorados labios eran ejemplo del cálido clima que se alcanzó una vez llegaron los caminantes a la Cruz de Los Humilladores, donde centenares de peregrinos vivieron in situ la danza de los titánicos bailarines que no solo homenajearon a la Virgen sino a todos los pueblos de la Isla meridiana, los cuales deben estar orgullosos de estos amantes del sufrimiento.

Cuando aun la oscura noche marcaba el caminar de los peregrinos, el nerviosismo y a la vez el recogimiento de los bailarines de Sabinosa era cada vez mas latente.

“Estoy que no me mantengo en mí”, comenta a este periódico, Jonny Galván, un joven teguestero con raíces herreñas que cada cuatro años se reencuentra con sus orígenes para bailar “hasta que las piernas no respondan”. “Voy a darlo todo durante el largo recorrido. Espero llegar a Valverde”, añade. Y así fue, ya que a pesar de la extenuación llegó junto a sus otros cien compadres bailadores a la capital herreña.

Bajada virgen Hierro 2013 2

FRAN PALLERO

DOCE KILÓMETROS

A sus 85 años, un bastón y una botella de agua bastaron para ayudar a María González a llegar desde La Dehesa hasta la Cruz de Los Reyes, caminando cerca de 12 kilómetros bajo un sol demoledor que se llevó a más de un caminante por delante. “Tenia una promesa que debía cumplir si o si”, afirma la vigorizada jubilada, la cual se encontraba muy entusiasmada con su llegada a los manteles donde le esperaba gran parte de su familia con los brazos abiertos. “No tengo palabras para explicar lo que siento en este preciso momento”, dijo emocionada la experimentada devota.

DEMORA SIN CAUSA

Para devotos los que tuvieron la santa paciencia de esperar la llegada de la Madre Amada en la capital herreña, sobre todo aquellos que desde las seis de la tarde ya hacían cola para entrar en la Iglesia de la Concepción o coger sitio en las amplias escalinatas de la escultural plaza. Si el primer tramo de La Bajada, los 12 kilómetros que separan a La Dehesa de la Cruz de los Reyes, se había hecho por debajo del horario previsto -casi una hora-, casi cual carrera de montaña en plenas pechadas, tras el largo receso en la tradicional tendida de manteles, el trayecto se fue haciendo cada vez más lento, ya no solo por los tradicionales piques de los pueblos sino también por la insistencia en que la Virgen entrara de noche en Valverde.

Pero así y todo, nadie esperaba que la Corsa de madera y cuero que portaba a la gran protagonista de una fiesta bicentenaria terminara enfilando la entrada en la plaza del Ayuntamiento pasadas las once y media de la noche, eso si, con la misma emoción contenida que se vivió toda La Bajada, aunque algunos no dudaban en culpar del retraso al acicalamiento de las autoridades, que posteriormente debían entregar la Virgen al clero insular.

Bajo un ¡viva la Virgen, viva! se portó finalmente la imagen por el interior de la iglesia de la Concepcion, donde se quedará hasta el próximo 3 de agosto, cuando de nuevo regrese a La Dehesa, donde la patrona tiene su sobrio santuario.