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El mayor de los esperpentos – Por David Sanz

   

No salía de mi asombro cuando leí un comunicado de la todavía (los adverbios de tiempo son muy importantes en este contexto de interinidad en que nos encontramos) consejera de Asuntos Sociales del Cabildo de La Palma, Jovita Monterrey, desmintiendo que el PSOE de La Palma hubiera pensado ni por asomo romper el pacto del Cabildo y mucho menos prever una moción de censura. Primero, por la protagonista de estas declaraciones, ya que precisamente Jovita Monterrey no ha destacado por ser una de las voces públicas del socialismo palmero, ni siquiera es miembro de la ejecutiva. En segundo lugar, por quién remitía el comunicado. Porque la nota de prensa partía de la dirección regional y no la insular, con un claro tufillo de humillación. Y en tercer lugar, porque respondía a unas supuestas manifestaciones que había hecho Monterrey en una reunión con colectivos de personas con discapacidad. Es decir, ni siquiera eran unas declaraciones que habría hecho directamente a un medio de comunicación sino unas palabras que dicen que dijo la (todavía) consejera de Asuntos Sociales. ¿Qué subyace a todo esto? Que a José Miguel Pérez, el secretario general del PSC-PSOE, le importa un bledo La Palma como ha venido demostrando desde que es secretario general, desplegando un grave rencor hacia todo lo que tenga que ver con los socialistas palmeros. Que al PSC-PSOE lo único que le interesa es sobrevivir y no tener una voz propia. Que la dirección de los socialistas canarios sigue su camino solipsista, obviando a las agrupaciones insulares, a las que se dedica a amenazar con expulsiones, nombrar gestoras y no sé cuántas majaderías más. Vamos, que los socialistas palmeros tienen que estar aplaudiendo con las orejas de alegría ante la dirección que les ha tocado sufrir. Cuentan incluso que están pensando en arreglarle un pajero a Julio Cruz en las Breñas para que el hombre no tenga que desplazarse tanto a La Palma con las consignas de su secretario general. La nota de prensa de Jovita Monterrey ha sido el mayor esperpento político que he visto en mucho tiempo, y ya uno lleva años siguiendo esta realidad. No por la consejera, sino por la ansiedad y el miedo que destila, poniendo a las claras un Partido Socialista Canario desnortado y que camina, con José Miguel Pérez, derechito a la nada más absoluta.