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El mejor anticonceptivo – Por Saray Encinoso

   

No creo que la falta de varón sea un problema médico”. El don de la palabra nunca ha sido una de las virtudes de Ana Mato. Cada vez que aparece en una rueda de prensa televisada por el canal 24 horas de TVE parece algo distraída, como si estuviera pensando en algo más importante. Ayer, a cuenta de la reproducción asistida financiada por la sanidad pública, volvió a demostrar que lo suyo no es usar el lenguaje políticamente correcto. La ministra de Sanidad está convencida de que no hay razón para subvencionar la maternidad de aquellas mujeres que estén sanas, pero que no hayan encontrado un hombre. La criba también incluye a las lesbianas. “La sanidad está para curar”.

El problema no es que hable como si no gobernara para todos los españoles, sino que es muy posible que sus creencias se estrellen contra el Tribunal Constitucional. Varios juristas han advertido ya de que excluir de esta prestación a estas mujeres puede ir en contra de la Constitución. ¿La razón? Que atenta contra el principio de igualdad, un derecho que da nombre a otra de las carteras de su ministerio y que también es un derecho fundamental recogido en la Carta Magna.

No es ninguna revelación que con la política se hace ideología. Lo han demostrado todos los presidentes de Gobierno, pero puede que este ejecutivo sea uno de los más retrógrados, fanfarrones e irrespetuosos que han pasado por la Moncloa. Seguramente la gran novedad sea que están aprovechando la crisis para amoldar el Estado a sus principios. Unos ideales que, siendo benévolos, compartiría algo más de la mitad de los electores, una cifra que está muy lejos de la mitad de los españoles.

Lo que está fuera de cualquier ideología es que España está envejeciendo a un ritmo demasiado acelerado. Necesitamos incentivar la natalidad, nuestro futuro depende de ello. Pero en un país en el que la crisis está generando un mercado laboral dual, a los jóvenes -da igual la orientación sexual- se les niega la oportunidad de formar una familia. La incertidumbre económica y la precariedad en el trabajo son el anticonceptivo más eficaz. Y sin hijos, ¿quién pagará las pensiones? ¿Cómo garantizaremos la sostenibilidad del sistema? Deberíamos estar respondiendo a todas estas preguntas, pero en medio de la peor crisis en mucho tiempo preferimos reavivar debates que ya habíamos superado.

@sarayencinoso