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¿No la ves? – Por Arun Chulani

   

Mil veces. De niño me quitaron la nariz mil veces. Mil y una, también, pero no literalmente. Con ganas de buscar la dulce risa fácil de un niño, el juego en el que se quedaban tu nariz con forma de dedo escondido forma parte de la infancia de cualquiera de nosotros. Y devuelta queda: bien puesta y creciendo. Aire aquí, aire allá. Pulmones llenos, pulmones vacíos. En ese proceso, ella siempre está presente, aunque nuestro cerebro no le dé la importancia que requiere. Lo culpo a él, en concreto, por lo poco que la quiere: siempre estamos mirando nuestra nariz, pero nuestro cerebro la ignora. En difuminado; el punto emborronado de una foto en movimiento. De tal modo ocurre en nuestra vida cada día que pasa. En algunas ocasiones, más que menos, dejamos que nuestra mirada vaya más allá, a lo más lejano, sin darnos cuenta de lo que tenemos delante. Sin valorar lo que día a día se presenta ante nuestros ojos. Qué se presenta, o quién. Muchas personas pasan por delante de nuestros ojos. Unas van, otras vienen. Pero siempre hay alguien que siempre está ahí, a tu lado. Y no me refiero a la vecina que ves tras la ventana todas las mañanas, no. Me refiero al que te ríe todas las gracias, la que te levanta cada vez que caes con la misma piedra. El que te da los buenos días y las buenas noches. Esos que te invitan a una caña. Porque sí. Porque los hay que no se mueven de tu lado, y, a ratos, no sabemos valorarlos. Como el cerebro a la nariz. Pero va siendo hora de enfocar, ponerse las gafas o lavarse la cara para quitar borrones. Dejar bien visible lo que nuestros ojos ven y miran, con todo lujo de detalles. A su vez, detalles que marquen la importancia de quien parece difuminado. No olvidar nunca al que quiere tu bien. Ese que te quiere con locura… De niño me quitaron la nariz mil veces. Mil veces me la devolvieron. Encontraron, además, la dulce risa fácil. Y aunque el cerebro quisiera evitarla, la veo. La tengo delante. ¿Tú también la ves? Inténtalo… Venga, un poco más. Quizás aún el tiempo no te ha enseñado a valorar. O quizás, solo quizás, nunca te devolvieron la nariz…

@arunchulani