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“Nuestra piel es extremadamente sensible a los efectos tóxicos de las drogas”

   

DIARIODEAVISOS.COM | Santa Cruz de Tenerife

Los efectos dañinos de las drogas en el organismo son de sobra conocidos. Todos los órganos sufren, en mayor o menor medida, los efectos perniciosos de estas sustancias. El director médico de Clinique Tenerife, Germán Pérez, especializado en medicina estética, advierte que la piel es extremadamente sensible a los efectos negativos de las drogas. De esta manera, el doctor indica que “el 75% de los signos del envejecimiento son producto de agresiones externas, en las que los tóxicos juegan un papel fundamental”.

La dermis es especialmente sensible a los hábitos nocivos. Su incidencia sobre el colágeno y las arrugas son prueba de ello. Adicciones como el tabaquismo, alcoholismo o el consumo de cocaína provocan envejecimiento prematuro. “Solo el 25% de los signos del envejecimiento corresponden al factor genético, por lo que tenemos un amplio margen para ralentizar ese proceso natural”.

El tabaco, la peor
Una de las sustancias más agresivas para la piel es el tabaco. “De hecho es considerada la droga que más efectos negativos tiene para la piel. En las mujeres estos efectos dañinos son, si cabe, superiores. Las mujeres fumadoras tienen un riesgo casi tres veces mayor de presentar arrugas que aquellas que no fuman. Además, este hábito también influye de manera directa en la aparición de ciertos tipos de tumores cutáneos”, confirma el doctor.

Un problema a tener en cuenta, dado que el cáncer de piel es una de las mayores preocupaciones para los dermatólogos de las Islas. Prueba de ello fue la participación de un nutrido número de ellos en la campaña Euromelanoma 2013, en el que se trataba de detectar precozmente esta patología.

“El tabaco causa arrugas prematuras en el rostro, sequedad y debilidad en el cabello, deshidratación de la piel y además produce dificultad para la cicatrización, lo que ocasiona ciertas señales en la cara. Asimismo, el tabaquismo ocasiona una palidez extrema de la piel, un color cercano al amarillento y provoca la aparición de arrugas marcadas y profundas”, advierte el doctor, que insiste en la necesidad de dejar este hábito si queremos cuidar nuestra salud dermatológica.

Estimulantes como la cocaína
Otras drogas tienen efectos directos en la piel. En el caso de los estimulantes, como la cocaína, pueden ser desencadenantes de dermatitis seborreica, hiperqueratosis o cambios en la morfología del rostro, como es el hundimiento de la nariz y la aparición de venas en torno a ella, a modo de varices.

“En algunos consumidores se puede desencadenar la aparición de úlceras, llagas y urticaria en la piel, algunas de estas lesiones se hacen crónicas y precisan la atención de un dermatólogo. En este caso la medicina estética puede tratar de solucionar los efectos en la piel, aunque para ello es preciso que se abandone el hábito, de lo contrario todo tratamiento será inútil”, confirma el especialista.

El consumo habitual de alcohol, y más cuando se hace en grandes cantidades, provoca, al igual que ocurre con el tabaco, que se reduzca el nivel de oxígeno en la sangre, afectando a la producción de colágeno y haciendo así que la piel pierda elasticidad y firmeza. El consumo de bebidas alcohólicas, especialmente las destiladas, reduce la cantidad de vitamina A en nuestro cuerpo, lo que produce envejecimiento prematuro de la piel, así como problemas de sequedad y descamaciones.

El especialista en medicina estética y director médico de Clinique Tenerife confirma que “una dieta rica en grasas saturadas e hipercalóricas afecta a la grasa de la piel, empeorando sobre todo el acné, la dermatitis seborreica y procesos inflamatorios como la psoriasis”.

La importancia de comer sano

Tengamos en cuenta que una hamburguesa contiene un mínimo de 600 calorías y las papas más de 200. Al día, una mujer debería ingerir entre 1.600 y 2.000 calorías diarias y un hombre entre 2.000 y 2.500.

Comer frutas y verduras es esencial para mantenernos jóvenes. “Una alimentación equilibrada retrasa el envejecimiento de la piel y nos protege contra los efectos de agresiones externas como los rayos ultravioleta”, sentencia.

En las consultas de medicina estética cada vez son menores los pacientes que han pasado por un proceso de adicción a la heroína. “El consumo de esta droga está mucho menos extendido en la actualidad que en los años 80. Lo cierto es que este opiáceo tiene un efecto directo en la piel del consumidor. Evidentemente los primeros efectos en la piel los podemos encontrar en la zona en donde se inyecta la sustancia. Se forman costras y usualmente se suele infectar provocando enquistamientos. La piel se palidece y envejece, entre otras cosas por la falta de nutrientes, ya que esta droga inhibe el apetito”.

El doctor anima a los consumidores habituales de drogas de cualquier tipo que “desde el momento justo en que se abandona el hábito tóxico, la piel comienza a recuperar parte del aspecto que hemos perdido”. “Evidentemente, algunas de estas agresiones a las que la hemos sometido provocará la presencia de lesiones o arrugas permanentes. Por ello, lo recomendable es que acudan a un centro especializado -añade-. De esta forma podemos poner remedio a este envejecimiento prematuro”.