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EL SALTO DEL SALMÓN >

Nueva potencia mundial – Por Luis Aguilera

   

Como todo el globo terráqueo se habrá enterado, ha surgido una nueva potencia mundial. Es posible que la noticia haya pasado inadvertida para los distraídos en mezquindades domésticas. Lo trascendente es que Colombia ha sido elevada a la categoría de sus pares de la OTAN. Es el único país del sur que ostenta con ella una relación preferente y es de suponer que consultarán todo con su gobierno. Y si no ha podido integrarse plenamente es por su maldita situación geográfica. No hay que desesperar. Siendo potencia militar y no se diga moral, quizá Colombia logre modificar la línea ecuatorial o hacer valer un par de islas y dos cayos que aún le quedan en el Atlántico Norte que es condición del Tratado. Miren por dónde ya no nos podrán decir sudacas.

Porque en el fondo de eso se trata. América del Sur se nos quedó chiquita y ya no podemos compartir su destino tercermundista. No, por favor. Como en el cuento del pescador y de la sirenita de Oscar Wilde, con un cuchillo encantado podemos cortar de raíz esa sombra y allá se las haya con el populacho y sus estúpidos populismos que, necios, pretenden dignidad e independencia. No saben qué de ventajas traen la sumisión, la traición, el espionaje y el sabotaje a la región.

No es la primera vez que actuamos así. Ustedes, ignorantes, ¿saben que junto a los Estados Unidos salvamos a Occidente del comunismo?

Fuimos también el único país de América que envió tropas a la guerra de Corea. 200 hombres no volvieron. Parodiando al insigne colombiano Pablo Escobar, más les valió una tumba heroica en Corea que morirse de hambre y sin gloria en su país.

Como con tanto orgullo lo ha proclamado el presidente Santos, tenemos buenas razones para aliarnos con la OTAN. Podemos vanagloriarnos de tener uno de los mejores ejércitos del mundo y siete bases militares, ajenas, pero en territorio nacional.

Ya imagino a nuestros guerreros dejándose la vida por defender a los ingleses en las Islas Malvinas o combatiendo contra el socialismo del siglo XXI poniendo una vez más a salvo a Cristo y a Occidente.
Además, qué honor, ser los proveedores de carne atezada y criolla para que no mueran en Siria o en Irán, anglosajones, arios ni franchutes.