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¿Pago de secuestros? – Por Rafael Muñoz Abad

   

La reciente liberación de las cooperantes españolas al norte de Kenia plantea un tema a la par áspero y delicado. ¿Se deben pagar los secuestros o no? Menudo debate se presenta. Bajo la batuta de la ley se impone el no. Plegarse a la extorsión de una banda de desalmados coránicos es un efecto llamada al secuestro. Negativa, que es fácil de apuntalar cuando se esgrime desde la seguridad que nos brinda nuestro cómodo sofá.

Los pagos que el anterior Ejecutivo realizó y que entre los bandidos somalíes popularizaron el pasaporte español y su buenismo, pues la VISA Moncloa respondía pronto, contrastan con las rotundas respuestas de británicos y franceses: los secuestros se resuelven con fuerzas especiales. Francia no accede al chantaje terrorista. Por otra parte, hay que estar en el pellejo del que, y a punta de kalashnikov, se ve apresado y vendido cual mercancía en una callejuela de Kisimayo. Solo entonces se comprenden y valoran las gestiones que un estado efectué para que de una pieza te devuelvan a casa. Conozco de algún viajero africano que ya ha comunicado a Exteriores que bajo ningún pretexto se negocie su liberación si alguna vez fuese secuestrado en el Sahel. Me decía el chófer, cerca de la frontera de Mauritania con Mali, que la manera más segura era viajar con ellos y como ellos; pues sus vidas no valen nada y nadie los va a secuestrar. Triste razón no le falta. La valía del occidental cotiza en función de su pasaporte: el español es garantía de pago; el francés es un riesgo, pues vendrá la Légion étrangére; y el chino o hindú te asegura un bombardeo.

De la misma manera que se deben estabilizar y respaldar los gobiernos de estados de descomposición, caso de Mali o Somalia, el terrorismo islámico hay que vencerlo con la fuerza. Tras casi dos años de discretas gestiones, pruebas de vida, zarandeos por las porosas fronteras del cuerno de África, y bien haya sido pagando o no, lo más importante es que las cooperantes de Médicos Sin Fronteras ya están junto a sus familias. Y es que la respuesta a si se debe pagar o no [un secuestro], quizás es mejor planteársela cuando ya estás volando y has sido liberado. Como contribuyente, prefiero que mi dinero se gaste en esto que no en otras majaderías.