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La relevancia del plátano en la economía canaria – Por José Juan Cáceres Hernández y Gloria Martín Rodríguez*

   

La evolución económica reciente, así como la registrada específicamente en el subsector exportador agrario, se ha traducido en una creciente importancia relativa de aquellas actividades agrarias que con menos intensidad se han visto arrastradas por la inercia asociada a la recesión económica general en Europa, España y Canarias. Y en este sentido la producción platanera ha mostrado mayor capacidad de adaptación que otros cultivos a este entorno poco favorable.

En los últimos años, la superficie se ha estabilizado en torno a 9.100 hectáreas (ha) y, en términos de promedio del último cuatrienio, la producción de plátano comercializada anualmente está próxima a 370.000 toneladas, de las que unas 330.000 se han exportado al mercado peninsular. Esta producción otorga al plátano un lugar de privilegio frente al resto de cultivos en términos de su contribución al valor de la producción final agrícola. Y, siendo menos intensivo en mano de obra que otros cultivos de exportación, se ha convertido también en la actividad agraria que más empleo directo genera si consideramos el promedio anual de empleos equivalentes a tiempo completo.

A modo de aproximación preliminar, y de acuerdo con los resultados del proyecto de investigación PI2008/126 Análisis de costes, precios y competitividad en la agricultura canaria de exportación, financiado por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información, el promedio anual de empleos equivalentes a tiempo completo en cultivo y empaquetado de plátanos durante los últimos cuatro años se aproxima a los 7.500, que representan alrededor del 1% del total de empleo registrado en Canarias.

Ahora bien, si se tiene en cuenta que esta estimación está construida a partir del registro de las horas de actividad empleadas y se consideran las rigideces en la contratación y en la organización del trabajo, resulta evidente que las necesidades de contratación para garantizar que las tareas se lleven a cabo son en realidad muy superiores.

De cualquier modo, un diagnóstico más profundo del impacto de la actividad platanera en la economía canaria exige conocer tanto los componentes del coste de producción y comercialización como las cotizaciones del plátano canario en el mercado de destino. Teniendo en cuenta que, de acuerdo con el trabajo antes citado, el coste de la mano de obra por ha en cultivo y empaquetado puede situarse en torno a 16.500 euros/ha, la masa salarial generada por el cultivo de plátano superaría los 150 millones de euros anuales, asumiendo que se remuneran tanto las horas de trabajo asalariado como las de trabajo propio.

Además de estos impactos directos en empleo y renta, esta actividad agrícola genera también considerables efectos de arrastre en toda la economía regional. De una parte, la exportación agraria representa un potente cliente para la industria del cartón y las fábricas de paletas (pallets), debido a la necesidad de empaquetar y paletizar la producción. Y también constituye un mercado importante para los importadores de maquinaria, abonos, plaguicidas, plásticos y combustibles.

A partir de la estructura de costes de la producción de plátanos y los niveles de producción y exportación, estos efectos de arrastre pueden cuantificarse en cerca de 130 millones de euros anuales.
Asimismo deben considerarse los puestos de trabajo que, de no existir la producción platanera, probablemente desaparecerían con ella. Asumiendo que toda la actividad indirecta generada es valor añadido bruto en la rama de actividad en cuestión y que este valor añadido contribuye al empleo en la misma proporción que en el conjunto de la economía canaria, cabe concluir que la actividad platanera en los niveles actuales podría llegar a generar hasta 5.000 empleos indirectos anuales a tiempo completo.

Por otro lado, el flete marítimo contratado por la exportación agraria es utilizado también para importar otros bienes. Teniendo en cuenta el coste de remitir un contenedor refrigerado desde Canarias, las exportaciones de plátano habrían abonado en el cuatrienio 2009-2012 un promedio anual superior a los 33 millones de euros por este concepto, que en el caso de la desaparición de este cultivo, deberían abonar las mercancías importadas en las Islas, pues esos contenedores estarían retornando vacíos a la Península. Si se tiene en cuenta el valor de las mercancías importadas incluidas en los capítulos arancelarios 2 a 8, que requieren el uso de contenedores refrigerados y entre las que se encuentra buena parte de los productos de alimentación, el ahorro puede cifrarse en prácticamente el 6%.

*DOCTORES EN ECONOMÍA Y PROFESORES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES DE LA ULL