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Los rescates se disparan en pleno aviso amarillo por la ola de calor

   

Búsqueda senderista alemán en Guía de Isora

Imagen del Puesto de Mando Avanzado del dispositivo de búsqueda. / Twitter @112canarias

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

Canarias sigue como estaba en cuanto a los rescates de emergencias. Cuando los medios de comunicación ya alertaban de que una ola de calor compartida con parte de la Península Ibérica se avecinaba sobre las Islas, el trabajo se acumula para los servicios que auxilian a quienes se ven en apuros, una tarea nada sencilla por estos lares dada la variedad geográfica: desde la alta montaña en Las Cañadas a todo tipo de emergencias náuticas pasando por el accidente tipográfico por excelencia del Archipiélago, los barrancos.

Así, mientras media España se hacía eco el pasado lunes de que los termómetros que reventaban a 40 grados en Sevilla tendrían inmediata consecuencia en las Islas, un alemán de 73 años de edad se perdía en un barranco de Guía de Isora en el que se adentró en solitario y sin comunicar a nadie sus intenciones, de tal modo que las autoridades supieron de sus problemas a primera hora del martes, cuando pudo hablar con su mujer en Alemania y esta llamó al Cecoes 1-1-2. El rescate se prolongó durante unas 40 horas y en él participaron desde los especialistas del Grupo de Montaña de la Guardia Civil hasta un helicóptero del Grupo de Emergencias y Seguridad (GES), pasando por una unidad terrestre de dicho grupo, miembros del Consorcio de Bomberos de Tenerife, Policía Local de Guía de Isora, otros efectivos de la Guardia Civil y personal de Ayuda en Emergencias Anaga (AEA) con perros de rescate.

Todos estos recursos se combinaron en el tiempo con otro servicio en el cercano barranco de Masca, donde el pasado martes (ya con el aviso amarillo declarado) un varón de 26 años se cayó y tuvo que ser rescatado cuando se encontraba a unos 15 minutos de la playa y la noche se echaba encima.

Sus ángeles de la guarda fueron los bomberos de Tenerife, que a su vez facilitaron su traslado por parte del helicóptero medicalizado del GES tras ser valorado por personal de una ambulancia del Servicio de Urgencias Canario.

Mientras tanto, en la otra provincia se sucedían sendos rescates de senderistas que, ya activada la alerta en esa parte de Canarias, circulaban por parajes de difícil acceso. Es el caso de la alemana de 42 años que se cayó el pasado martes en la parte alta de la montaña junto a Las Playitas (Tuineje). La otra, también alemana pero de 29 años, se cayó ayer en otra zona de orografía complicada en La Pared (Pájara).

Lo peor es que mientras los servicios se afanaban en ayudar a imprudentes, otros pueden requerir imperiosamente de sus servicios por causas ajenas a su voluntad.

La tasa, sin aplicar, no asusta
Ante el elevado gasto que las imprudencias y negligencias causan a las autoridades, el Ejecutivo canario tomó buena nota del ejemplo de otras comunidades y fue DIARIO DE AVISOS el medio que adelantó su intención de crear una tasa para que aquellos que hacen senderismo en plena ola de calor o practican deportes de riesgo (por citar dos ejemplos) tuvieran que afrontar al menos parte de su responsabilidad desde la perspectiva económica. Pero desde aquel anuncio, realizado a primeros del año pasado, la lentitud ha presidido la actuación administrativa, al punto que aún no se ha cobrado ni un solo rescate. Expedientes hay abiertos y ya se acercan a 30 (con especial protagonismo de los practicantes de parapente y de los deportes náuticos), pero el efecto disuasorio, claramente trascendental en una medida que recaudatoriamente es ínfima para la caja común, sigue sin hacer acto de presencia. Llega otro verano y el mensaje que se quiso enviar desde la Administración sigue brillando por su ausencia. Los hechos lo demuestran.