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Responsabilidad – Por Francisco Muro de Iscar

   

Hay algunos tratando de recuperar la marca España, pero nunca hubo tan pocos haciendo tanto para hundir el país entero. Habría que poner en marcha una campaña para tratar de recuperar los trocitos rotos de la marca de la política española porque, como sigamos así, a este país no va a venir ni un inversor ni nadie nos va a comprar nada porque van a pensar que España es la meca de la corrupción, de los sobornos, de los chorizos, de los golfos apandadores y de la inseguridad jurídica. La dinámica irresponsable en la que hemos entrado no conduce a ningún sitio. O sí, al descrédito permanente de todos los políticos, de todas las instituciones y a la falta de respeto a las personas honradas, que son la mayoría. Y no es tanto que los políticos acaben pagando el coste de una hecatombe que ellos mismos están provocando como que lo vamos a pagar los de siempre. No se pueden equiparar las denuncias, todavía no probadas, de un presunto delincuente con las del presidente del Gobierno ni este puede estar saliendo cada día a negar las acusaciones. Pero hay muchos militantes del PP y muchos más sin carné que desearían una mayor contundencia y claridad. Y somos muchos los ciudadanos que querríamos que se aprobaran con la urgencia imprescindible normas de transparencia que obliguen a informar y que garanticen el castigo ejemplar de cualquier político corrupto. Pero aquí nadie se salva y, por tanto, habría que exigir a unos y a otros que trabajen para acordar medidas, en lugar de tratar de sacar réditos electorales de los problemas. Especialmente porque todos tienen los mismos. Ni el PSOE puede ponerse digno, teniendo lo que tiene en los juzgados de Andalucía y los problemas internos, ni IU puede alzar mucho la cabeza cuando calla a cambio del poder en la Junta de Andalucía, ni CiU puede sumarse a la supuesta -e imposible- moción de censura a cambio de que en el programa de los censores figure la aprobación de la consulta por el derecho a decidir. ¡Qué bajo estamos cayendo! Lo mismo podríamos decir de los insultos ya reiterados a los miembros de la Casa Real allí donde van. ¿Y qué les vamos a enseñar a los niños, los futuros políticos, en las escuelas? ¿Qué este es el noble arte de trabajar por los ciudadanos, de ponerse a su servicio, de dialogar y conseguir acuerdos? ¿Qué las mentiras, los insultos, la violencia son las armas democráticas para lograr la convivencia? No es que hayan quitado la educación por la ciudadanía, es que unos y otros se han puesto a la ciudadanía por montera. Por ese camino, los políticos oportunistas no van a conseguir sus objetivos ni los políticos cobardes o pusilánimes lograrán que remontemos una crisis económica que tiene en el paro a seis millones de ciudadanos.