X
tragedia ferroviaria en santiago > el día después de la catástrofe

Un tinerfeño de 49 años, entre los fallecidos

   

Interior de uno de los vagones totalmente destrozado. | EFE

Interior de uno de los vagones totalmente destrozado. | EFE

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

Un tinerfeño de 49 años de edad y natural de Candelaria se encuentra entre las víctimas mortales del accidente ferroviario del tren Alvia acaecido el miércoles a su llegada a Santiago de Compostela, según confirmaron anoche a este periódico fuentes cercanas a su familia.

El infortunado, identificado como Santiago L. B. T., no era vecino del municipio de Candelaria, donde sí reside una de sus hermanas, ya que en la actualidad vivía en Madrid; además, también contaba con raigambre en Galicia, no en balde su padre era natural de dicha comunidad.

Miembro de una familia numerosa de hasta seis hermanos, su padre, ya fallecido, era militar. Precisamente, la profesión de su progenitor hizo que la familia se desplazara por varios puntos de la geografía española, aunque la madre siempre optó por que sus hijos nacieran en Tenerife, isla a la que retornaba cuando iba a dar a luz.

LAS VÍCTIMAS MORTALES SE SITÚAN EN 78

Las víctimas mortales del accidente se sitúan en 78, de las cuales seis están pendientes de identificar, pero la Policía Científica prosigue con el trabajo para determinar la procedencia de restos humanos recogidos en el lugar del siniestro.

De esta forma, el balance de fallecido es aun “provisional”, en función de lo que determinen las pruebas a las que serán sometidos los restos humanos recogidos por que hubo fragmentación de cuerpos, según ha expuesto Antonio del Amo, de la Comisaría general de la Policía Científica.

En rueda de prensa, del Amo ha explicado que para determinar la identidad de los seis cadáveres pendientes se recurrirá a “otras técnicas que requieren un tiempo mayor”, aunque ha evitado fijar unos plazos concretos. En análisis genético se centralizará Madrid.

Durante la jornada, marcada por las innumerables muestras de solidaridad y dolor en todo el país y en el extranjero, se fueron conociendo las historias personales de algunas de las víctimas y de sus familiares como el caso de la joven orensana Celtia Cabido, de 22 años, fallecida cuando iba a visitar a unos amigos del programa Erasmus. Otra de las víctimas mortales es la guardia civil Elena Ausina, que viajaba para celebrar la festividad de Santiago, y el periodista Enrique Beotas.

La localidad madrileña de Colmenar Viejo llora la desaparición de su párroco, José María Romeral, que iba a la capital gallega para reunirse con otro sacerdote amigo suyo. También entre los fallecidos se encuentran un joven extremeño y su novia gallega, ambos de 21 años y estudiantes de tercer curso de Medicina de la Universidad de Lleida, así como la alta funcionaria de la República Dominicana, Rosalina Ynoa, que quería dar una sorpresa a su hermana visitándola en Santiago.

Varios ciudadanos de los Estados Unidos y del Reino Unido resultaron heridos, según las embajadas de ambos países. El delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, reconoció que algunos familiares se habían molestado porque hasta media mañana no se habían dado datos de los fallecidos pero argumentó que son muchos y que la identificación “conlleva un protocolo y tiene sus exigencias”. “Los familiares no pueden vivir en una situación de incertidumbre”, dijo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su visita al lugar del siniestro aunque precisó que la identificación “desgraciadamente no es fácil”. En estas tareas participan cincuenta miembros de la policía científica trasladados desde Madrid.

El maquinista está custodiado por la policía en el hospital donde se halla ingresado

El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, aseguró que ya se han practicado 60 autopsias, con 53 identificaciones, y se espera en poco tiempo poder finalizar el resto, “si no a todos, a la inmensa mayoría”.

10 grupos forenses divididos en los hospitales Clínico y Provincial de Santiago de Compostela trabajan a marchas forzadas para completar las autopsias de las víctimas. Además, la Dirección General de la Policía informó de que agentes han pedido muestras de ADN a los familiares de las víctimas que no se hayan trasladado hasta Santiago y que se encuentren preferentemente en Madrid, desde donde partió el tren siniestrado para lo que habilitó el número telefónico 915 822 716.

Una grúa iza parte del vehículo accidentado. | EFE

Una grúa iza parte del vehículo accidentado. | EFE

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, que visitó a familiares de las víctimas, se mostró conmovido por las consecuencias del siniestro y por cómo ha respondido “nuestra gente”, con generosidad y responsabilidad.

La coordinadora de los psicólogos que asisten a los familiares de las víctimas en el edificio Cersia de Compostela, Ana Martínez, pidió “respeto” porque estas “llevan muchas horas con una tensión nerviosa muy elevada y esperando información”.

Uno de estos casos es el de Santiago Fernández, de Ciudad Real, que comentó que su padre, su hermano y su cuñada viajaban en el tren para asistir al bautizo de un sobrino y que sabe que su hermano está muy grave en un hospital coruñés, pero teme que su cuñada y su padre hayan fallecido porque no han podido darle razón de que estén entre los heridos. La coordinadora de psicólogos matizó que la situación “está perfectamente controlada” y no prevé que los 40 profesionales que asisten a los afectados se vayan a ver “desbordados”.

73 cadáveres fueron recuperados del lugar del accidente y otros 7 fallecieron después en los hospitales

Fueron numerosas las instituciones y administraciones que manifestaron su pesar por el accidente con un minuto de silencio, entre ellas el Parlamento canario y los cabildos insulares. Además, el propio presidente del Ejecutivo autonómico, Paulino Rivero, mostró su solidaridad con las familias de las víctimas y los heridos y transmitió todo su apoyo al pueblo de Galicia.

Mientras, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del principal partido de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, se desplazaron a Santiago, donde las autoridades nacionales y autonómicas decretaron tres días de luto oficial en España y siete en la comunidad.

El juez que investiga el descarrilamiento imputó al maquinista del convoy mientras investiga por qué, según reconoció el conductor, el tren circulaba a 190 kilómetros por hora en una curva pronunciada, más del doble de la velocidad permitida. El hombre permanece ingresado en el Hospital Clínico de Santiago custodiado por la policía y a la espera de que le tomen declaración, mientras que su compañero recibió el alta. Fuentes de Renfe consultadas por Efe detallaron que no han podido realizar al maquinista la prueba de alcoholemia protocolaria tras los accidentes, porque desde un principio quedó bajo la custodia de la policía judicial, que recibió el mandato del Juzgado de Instrucción 3 de Santiago de que lo interrogue en calidad de imputado.

Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia detalló en una nota que no ha pasado a disposición judicial y que el magistrado a cargo de la causa ha ordenado a la policía la custodia de las cajas negras del tren, que ya han sido recuperadas, así como recabar documentos e informes que arrojen luz sobre el siniestro. En el marco de las diligencias, el juez instructor se centrará en la investigación del siniestro, que probablemente incluirá el interrogatorio al acompañante del maquinista, además de a viajeros y testigos.

“Descarrilé, qué le voy a hacer, qué voy a hacer”. Estas fueron las sucintas palabras del maquinista Francisco José Garzón en una conversación telefónica tras la tragedia. Fuentes de la investigación informaron de que, tras el suceso, el conductor reconoció que iba a una velocidad de unos 190 kilómetros por hora en una zona limitada a 80.

Las mismas fuentes precisaron que los vagones que están siendo retirados de la zona del accidente permanecerán custodiados en un descampado en las proximidades de Santiago de Compostela al considerarlos pruebas.

Beotas, un amigo de esta casa

El periodista Enrique Beotas, gran amigo de esta casa y en especial del presidente de su Consejo de Administración, Elías Bacallado Hernández, y del consejero Jussef Nasser, es uno de los fallecidos en el accidente de Santiago. Este periodista ilustre era vicepresidente de la Federación de Periodistas de Radio y Televisión de España y destacó en programas como La Rebotica o Autores de la Vida. Nacido en 1955, Beotas trabajó en emisoras como la Cadena Ser, Radio España, Radio Voz, Cadena Blanca, Onda Cero y Punto Radio. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense, trabajó para la práctica totalidad de los medios de comunicación más destacados de este país y editó libros como Las puertas de Madrid, Los parques de Madrid y Madrid no te olvida. En la imagen, a la izquierda de Nasser (c) y Navil Mezcal.

Testimonios. Alegrías y dramas

Un nuevo cumpleaños. Francisco Vázquez es uno de los supervivientes de la catástrofe. Estaba en Madrid por trabajo, regresaba a Galicia y el convoy descarriló. “Tengo un nuevo cumpleaños que celebrar”, escribió en Facebook. “Me di cuenta de que alguien ahí arriba mira por mí”, prosiguió, en clara alusión a su padre, fallecido.

Dos futuros médicos. Dos estudiantes de tercero de Medicina de la Universidad de Lleida están entre los fallecidos, según informó el Consejo Estudiantil. “Perdemos a dos grandes médicos pero, sobre todo, perdemos a dos grandes compañeros, a dos grandes personas”.

Una desagradable sorpresa. Rosalina Ynoa, una alta funcionaria de la República Dominicana que viajaba en el tren, quería dar una sorpresa a su hermana visitándola en Galicia. La hermana de Rosalina supo el martes que esta había decidido venir a verla desde su país sin avisarle.

Triste reencuentro. Luis Fernández García ya sabe que su cuñada, Consuelo Florinda Iglesias, es una de las fallecidas. Procedía de Alicante y se había desplazado a Galicia para participar en una reunión anual de primos y para celebrar un reencuentro con sus compañeras de ingreso en el Bachillerato.

La primera escena. Un vagón fuera de las vías, personas tiradas en el suelo en su mayoría pidiendo auxilio, algunos mutilados y cuatro cadáveres fue lo que se encontraron los seis policías nacionales que acudieron al lugar del suceso solo dos minutos después de este.