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Tragedias – Por Andrés Brito

   

¿Pueden el coaching y la Programación Neurolingüística (PNL) ayudar a víctimas de una tragedia como la sucedida en Santiago? La respuesta es sí. El secreto consiste en “restar fuerza” a la imagen, el sonido o la sensación que se genera en la mente de la persona cuando rememora el impacto emocional usando lo que técnicamente se llama cambio de submodalidad.

Supongamos que la persona a la que asistimos con esta técnica procesa la información en su cerebro preferentemente con imágenes: es probable que la evocación del recuerdo la realice con colores vivos o que la “vea” en movimiento; durante la sesión le sugeriremos que cambie esas submodalidades por otras como, por ejemplo, “verla” en blanco y negro, a cámara lenta o desenfocada. Si se trata de sonidos cambiaremos las submodalidades correspondientes pidiéndole al cliente que module el volumen, los graves, los agudos…

Supongamos que nos describe una sensación como, por ejemplo, la angustia, y que se la representa internamente como una “bola ardiente” entre la garganta y el esternón; probaremos a “bajar la temperatura”, a “hacer la bola más pequeña” o a imaginarla convirtiéndose en “un vapor frío que se evapora”. He tenido experiencias asombrosas con clientes que han aprendido a cambiar así las submodalidades. Recuerdo a uno que imaginaba el estrés como una sombrillita de papel a la que daba vueltas con los dedos, o a otro que recreaba la desazón que le causaba su ruptura matrimonial como si fuese mercurio líquido caliente subiendo y bajando por su esófago. Da igual cómo se lo imaginen, lo interesante es aprender a dominar esas experiencias subjetivas para que dejen de generar estados emocionales inadecuados.

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