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La ULL deja de ingresar 629.000 euros por impagos de matrículas

   

Alumnos de la PAU en la ULL

Ilusión y nervios al inicio de la segunda convocatoria de la PAU. La convocatoria de julio de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), que sustituye a la que se venía realizando en septiembre, se inició ayer con ilusión, nervios y sin incidentes reseñables. La ULL acogió los primeros exámenes en el Aulario General del Campus de Guajara, unas pruebas que se desarrollarán hasta mañana. Además, la institución académica publicó la primera lista de adjudicación de plazas y lista de espera para sus titulaciones con límite de admisión, a las cuales se accede mediante preinscripción. Los interesados en consultarla pueden hacerlo en la página web. | DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Más ayudas y menos alumnos morosos, pero más cantidad de dinero que se ha dejado de ingresar. La crisis está pasando una grave factura a la Universidad de La Laguna (ULL), cuyo presupuesto se ha visto reducido notablemente por los recortes emprendidos por la Consejería de Educación. A este tijeretazo, que presumiblemente se volverá a repetir el próximo ejercicio, hay que añadirle ahora los más de 629.000 euros que no han abonado los 955 estudiantes que anularon sus matrículas o dejaron los estudios, una cifra superior a la contabilizada el curso 2011-2012 (495.000 euros). Según explican desde la ULL, “el número de estudiantes que incurren en impago ha disminuido, entre otras razones, porque los alumnos han podido solicitar la anulación de la matrícula del segundo cuatrimestre”. “Con todo, ha aumentado la cifra de morosidad porque las tasas son más caras”, recalcan desde la institución académica.

Para evitar esta masiva fuga de alumnos, la universidad lagunera puso en marcha una convocatoria de ayudas para alumnos con dificultades económicas. El importe de las mismas es el equivalente a los gastos de la matrícula, hasta un máximo de 1.000 euros. Se consideran incluidas circunstancias como la enfermedad grave del solicitante o de algún miembro de la familia, el fallecimiento, ruina o quiebra de quienes aporten los recursos económicos, o cualquier otro acontecimiento, incluido el desempleo, que ocasione precariedad en la unidad familiar. Entre los requisitos que se le pedían al alumno estaba tener un rendimiento académico igual o superior a 36 créditos matriculados, o la totalidad de los mismos en el caso de que por finalización de estudios no pudiera alcanzar dicho mínimo. Asimismo, el estudiante no puede estar en posesión de un título de grado o similar. Lejos de mejorar, la situación podría empeorar el próximo curso, si finalmente entra en vigor el nuevo decreto de becas del Gobierno. Este puede provocar que muchos alumnos no logren ayuda para la matrícula, y otros se verán obligados a dejar los estudios.