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LA GUERRA DE SIDI IFNI / SÁHARA 1957-1958 >

Aterrizaje de un ‘Buchón’ en una playa

   

Miguel Ruiz Nicolau

Pilotos y tripulaciones de los Buchones antes de partir a Ifni (el círculo señala a Miguel Ruiz Nicolau); Miguel Ruiz Nicolau, en su etapa como caballero cadete en la Academia del Aire. / DA

ANTONIO HERRERO ANDREU | Santa Cruz de Tenerife

Han transcurrido dos años de aquella campaña de Ifni/Sahara, y allí un puñado de españoles soldados de Tierra, Mar y Aire dejaron en aquellas inhóspitas arenas de Ifni y Sahara, 188 muertos, 500 heridos y unos 40 desaparecidos. Fue el ejército del Aire el principal protagonista de aquellos días de guerra y además, sin la valiosa colaboración de aquellos heroicos pilotos y tripulaciones, quienes consiguieron que las columnas del ejército de Tierra alcanzasen los objetivos señalados.

‘BUCHONES’ DEL ALA 7, DESPEGAN RUMBO A IFNI

Aunque oficialmente en el papel la guerra de Ifni/Sahara finalizó en mayo de 1958, sobre el terreno posteriormente habían tiroteos así como ataques esporádicos que causaban muertos y heridos, pero la gota que colmó el vaso fue en 1961, cuando los servicios de Información españoles detectaron de un inminente ataque marroquí, con el beneplácito o mirando para otro lado del rey de Marruecos, Hassan II.

La historia del Ala 7 viene ampliamente detallada por la pluma de un prestigioso historiador sobre temas de aviación militar, el joven Carlos Pérez San Emeterio, y según él narra el avión Buchón con denominación H.A. 112.M.11, era un aparato de combate y en el Ejército del Aire su base estaba en el aeródromo de El Copero (Sevilla) y dicha Ala 7 llegó a contar con nada menos que 60 aviones, cuyo jefe en aquel entonces teniente coronel, Isidoro Comas Altadill, un veterano piloto que había demostrado el valor en los cielos de España, y que por su heroica actuación una orden circular de 5 de junio de 1941 publicada en el Boletín Oficial del Aire, número 721, se le concedió la Medalla Militar Individual, previo juicio contradictorio por el Consejo Superior del Aire.

La primera misión de guerra de los Buchones se iniciaba el 30 de enero de 1958, cuando desde el aeropuerto de San Pablo, Sevilla, despegaban 22 Buchones con destino Sidi Ifni, armados con la dotación al completo y unos depósitos supletorios de combustible p ara poder aterrizar en Sidi Ifni sin repostar en la ruta. Con la llegada de los Buchones al Sahara las fuerzas españolas del Ejército de Tierra sintieron un gran alivio, ya que las bandas rebeldes del ejército de Liberación marroquí ya no iban a campar a sus anchas como con anterioridad lo habían hecho, de aquí en adelante iban a sufrir en sus propias carnes un duro castigo de los Buchones.

El 21 de marzo de 1961, en la base aérea de El Copero, Sevilla, 15 Buchones al completo de su armamento, posteriormente despegaban del aeropuerto de San Pablo (Sevilla) el día 25 de marzo tras un briefing y la despedida el día antes del teniente general jefe de la región aérea del Estrecho, Eduardo González Gallarza, quien los despedía como era su forma de ser con campechanía y deseándoles toda clase de suerte.

DE TIFNIT A RABAT

Apenas habían despegado los Buchones con destino a Sidi Ifni, el brigada Madroño, piloto de un Buchón, al detectar una emergencia tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en un sembrado del pueblo de Torreblanca, pero apenas poco tiempo después, cuando la escuadrilla volaba sobre el Estrecho de Gibraltar, el teniente Lombarte tuvo que volverse a El Copero al detectar una avería en el Buchón. Esta escuadrilla partió hacia las tierras de Ifni/Sahara, ante las noticias confirmadas de que bandas rebeldes marroquíes iban a atacar los territorios de Ifni y Sahara, el Gobierno español ordenó pusiese en alerta aviones de caza y bombardeo para dejarle bien claro al reino alauita lo que el anterior jefe de Estado, en una reunión del consejo de ministros, cuando le hicieron saber las pretensiones de Marruecos, la respuesta fue esta: “… Por la fuerza no conseguirán nada…”.

El citado historiador, Carlos Pérez San Emeterio, en un amplio reportaje narra el historial de dicha Ala 7, de manera muy detallada y del aterrizaje de emergencia del entonces teniente piloto, Miguel Ruiz Nicolau, fallecido de general. Cuando el Buchón que pilotaba el teniente Ruiz Nicolau, tras unas tres horas de vuelo, notó un fallo en el indicador de combustible, aunque con su experiencia no le dio mayor importancia, pero la realidad fue muy distinta cuando vio que la aguja del tanque de combustible estaba llegando a cero. Aquello significaba que había que realizar un aterrizaje de emergencia. A la vista de que la marea estaba baja, a una altura de unos 3.00 metros, descendió, intentando amerizar próximo a un carguero, desistiendo de ello por el peligro, por lo que se decidió aterrizar sobre la arena de la playa, capotando y quedando el Buchón boca abajo y el piloto, Ruiz Nicolau, en el interior de la carlinga.

Atrapado y boca abajo vio llegar a unos nativos y haciéndoles señas para que lo liberaran veía que no le hacían caso. Pero lo más grave, que la marea subía y llegaba a su cintura. Posteriormente, llegaron unos jefes de tribu y le indicaron que hasta que no viniera la Guardia Real de Marruecos no le iban a liberar. Finalmente, viendo la delicada situación del teniente Ruiz Nicolau, optaron por extraerle de la cabina.
Una vez liberado, los jefes de tribu lo llevaban ante las Fuerzas Reales de Marruecos en calidad de prisionero, entregándolo a las Fuerzas Reales de Marruecos. Posteriormente, y tras un periodo corto de tiempo, era trasladado a Rabat y tras el intercambio de los ministerios de Asuntos Exteriores de España y Marruecos el teniente Miguel Ruiz Nicolau partía para Tangel y desde aquí desde el aeropuerto de dicha ciudad volaba a Sevilla para incorporarse a su Ala 7 en El Copero, con la alegría de sus familiares y compañeros que en principio lo daban por desaparecido.

Un documento se adjunta al presente artículo. Se trata de un radio captado por el servicio de escucha del ejército español que, según especificaba, así dice parte del mismo: “Confidencial. El sábado, a las 10 de la mañana, un avión procedente de Sevilla que iba a Ifni se estrelló en la playa de Aglu, a 16 kilómetros de Tifnit. El aparato lo pilotaba el teniente Ruiz Nicolau, el cual resultó ileso. El capitán jefe del 18º batallón se trasladó al lugar del accidente y se apoderó de todos los documentos que iban a bordo del avión”.

El piloto ha sido entregado a la gendarmería real y un destacamento de las FAR ha quedado de guardia sobre el aparato (4K7-131). El Estado Mayor general de las FAR de Rabat ha dado orden de que no se destruya el armamento ni desmontar nada del avión, y que permanezca custodiado hasta que se traslade a dicho lugar un equipo español que partiría de Rabat.

Esta es la historia desconocida de un aterrizaje de emergencia de un avión español de caza y bombardeo en territorio de Marruecos, y lo más importante, que el piloto Miguel Ruiz Nicolau resultó ileso, aunque con el consiguiente susto.