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La Cámara de Tenerife dice que la bajada del IPC es síntoma de la “fragilidad” de las pymes

   

Santiago Sesé vicepresidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife

Santiago Sesé. / DA

EUROPA PRESS | Santa Cruz

El vicepresidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, Santiago Sesé, ha afirmado que la bajada de precios es un “síntoma más” de la “fragilidad” de las pequeñas y medianas empresas canarias, que se ven obligadas a reducir sus “escasos o nulos márgenes de beneficio” para reactivar sus ventas.

En una nota tras la publicación de los últimos datos del IPC, Sesé ha señalado que las pymes siguen soportando incrementos en la presión fiscal, así como “inasumibles” cotizaciones a la Seguridad Social y la “subida de las tarifas de la luz”.

Además, ha mostrado su preocupación por la sostenibilidad de un sector que, ha asegurado, genera en las islas el 22 por ciento del PIB y que, desde que estalló la crisis, ha perdido más de 3.100 negocios y ha reducido sus plantillas en más de 26.500 personas.

“Lo que está claro es que, ni aún bajando los precios, se recuperan las ventas del comercio en Canarias, un sector que sigue perdiendo actividad y empleo”, ha aseverado Sesé, quien ha indicado que, según un informe del Servicio de Estudios de la Cámara, la actividad comercial acumula ya cinco años y medio de caídas en las tasas de variación anual del Índice de Comercio al Menor en su evolución de ventas trimestral.

En este sentido, ha indicado que es “importante” reducir el clima de “permanente inestabilidad e incertidumbre” que domina entre los consumidores porque la mejora de la demanda interna es “clave” para reactivar la economía.

Además, ha insistido en que las distintas administraciones públicas tienen que articular medidas de estímulo al consumo, aminorando la presión impositiva y estimulando el crédito, de manera que se mejore el poder adquisitivo de las familias y los márgenes de rentabilidad de las empresas.

No obstante, se ha mostrado confiado en que el descenso de los precios contribuya a animar la demanda interna, aunque es “consciente” de que, mientras no se genere empleo y fluya el crédito, va a ser “muy difícil” animar el consumo.