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Carta a Enrique Talg, vicepresidente de Ashotel – Por Nicolás González Lemus

   

Hola, Enrique. Ayer leí en la prensa la nota de Ashotel y tus declaraciones sobre el proyecto del Paseo San Telmo. Reconozco y valoro positivamente los esfuerzos que se están haciendo por parte de la administración y responsables locales en la mejora del Puerto de la Cruz y contemplados en el Plan de Modernización y Mejora de la ciudad. Como muchos otros, no veo nada positivo lo que se pretende hacer en el paseo, aunque sí soy un defensor de la modernidad -algunos afirman que los que nos oponemos al proyecto estamos en contra de la modernidad de la ciudad-. Los que nos oponemos al proyecto, tal como está, también nos preocupa y muchos hacen esfuerzos tanto como los responsables de la administración por mejorar þnos el destino turístico del Puerto de la Cruz.

El Paseo de San Telmo no solo perdura en el recuerdo  de parte de la realidad histórica sino que es parte del escaso espacio patrimonial a proteger. Hay que mimar la herencia histórica  de la ciudad, porque -como sabes muy bien- el Puerto de la Cruz se ha ido degradando año tras año por las malogradas intervenciones. Así pues, lo que hay que hacer, creemos muchos, es rescatar y proteger los espacios degradados y actuar sobre ellos para minimizar las desatinadas actuaciones que se han realizado. Nadie se niega a los proyectos de reconversión y modernización del Puerto de la Cruz para conseguir un destino turístico de calidad, pero los mismos no se pueden entender como una vía libre para destruir más lo poco referencial que queda. No hay que despersonalizar más el centro turístico, hacerle perder  el referente diferencial, la idiosincrasia del lugar. Para mejorar la imagen hay que aumentar los espacios ajardinados, la limpieza, atención de las playas, adecentamientos de las fachadas, y sobre todo incrementar la protección del patrimonio histórico de la ciudad, lo poco que queda, sanearlo, mejorarlo para que los visitantes nacionales e internacionales los aprecien, e incluso para que las generaciones venideras puedan disfrutarlo. Eso depende de lo que se haga en el presente. Las intervenciones ahora deben de poner los cimientos de un Puerto de la Cruz turístico atractivo para conseguir esa calidad turística que demanda la ciudad. En el número 141 de la revista Canarias (23-II-1957) afirma que el Puerto de la Cruz destaca ante todo porque “desde antaño ha sostenido estrechas relaciones con las gentes de los más remotos países, aparte además de las especiales características  de su clima y de la belleza de sus rincones…”. Los dos primeros todavía perviven pero no el último de los atractivos. Creo que una buena política turística es intentar rescatar los rincones tradicionales, diferenciadores del municipio, además de otras intervenciones propias de una ciudad moderna.

El Paseo de San Telmo, necesita, nadie lo duda, un arreglo de pavimento, una mejora y adecentamiento de las fachadas y algunos que otras reparaciones, pero creo que no necesita lo programado en el proyecto en marcha, que consiste en transformarlo, destruirlo para hacer uno nuevo. Eso despersonaliza el paseo y hace un daño irreparable al Puerto de la Cruz. Y precisamente ahora, cuando el Paseo de San Telmo está más encantador, más atractivo, más animado, en definitiva, la más importante arteria vertebral con vida en el bienandante. Ya se hicieron las reformas en el paseo, no como era originalmente, pero déjenlo como está. No lo dañen más. Van a sustituir un pavimento de canto del río que lleva no sé cuantos años colocado y solo tiene unas manchas y, apenas, unos cuantos deteriorados, por un pavimento poroso, que en dos meses estará todo manchado -caso calle la Hoya-. Lo mismo digo de la explanada de la playa. No malgasten tanto dinero. Luego vienen las obras de la calle Quintana, la plaza del Charco, la plaza de Europa… Por favor, arreglen, no rompan para hacer algo nuevo. Intenten hacerlo lo más parecido a como eran antiguamente. No vaya a ser que, como suele suceder, a los escasos diez años se arrepienten de lo que ahora realizan con ahínco -no es mi opinión son los hechos-. Bajo el paraguas de la modernidad se ha destruido mucho. Esa modernidad mal entendida, en lugar de haber supuesto avance, ha significado retroceso. Hay cosas más importantes y urgentes que claman inversión y muchas con muy poco presupuesto, y que están dentro de la auténtica modernidad. Comparto contigo que “es urgente invertir de forma inteligente en el Puerto de la Cruz”.

Acabo recordando que el turismo en el Puerto de la Cruz tiene más de un siglo de historia, con muchos hoteles históricos -nada señalados- y que ha recibido muchos viajeros, turistas, duques, archiduques, princesas (futuras reinas), príncipes (futuros reyes), jefes de gobiernos extranjeros y muchos más ilustres visitantes y no hay mención alguna para su posible señalización en el Plan de Modernización y Mejora de la Competitividad que se coordina a través del Consorcio Urbanístico para la Rehabilitación del Puerto de la Cruz, con lo atractivo que sería para la ciudad, y un valor turístico diferencial del resto de los destinos turísticos competitivos. Por favor, tú que lo sabes muy bien, hazlo saber a los pertinentes organismos de decisión.

Todo lo mejor para el Puerto de la Cruz. Un saludo.