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¡Estamos como un cencerro! – Por Ramiro Cuende Tascón

   

¿Y lo de Gibraltar ¿Qué? ¡Eh! ¿Otro mal chiste de Floriano? Sí. Entre los recortes de prensa quedó alguno, digamos, bufo. Mascullé una idea que me asola y separa cada día más de patrones al uso; religiones, ideologismos, monarquías, sectas, y demás, cavilación que me lleva a pensar que parte de la humanidad está como un cencerro, y lo que es peor, mucho peor de lo que nos contaron en el cole. Un caos que depende del destino, de la energía, y, por cuita, de la crueldad humana. Impone saber que en Holanda existe ¡toma!, cerca de Ámsterdam, y donde se fuma María en algunos boliches, el Cinturón Bíblico, mayormente calvinistas. Por denominarlas de alguna manera, gentes que disfrutan con las enfermedades infecciosas por la gracia de dios padre, como si de una fiesta se tratara, niños y mayores, con sarampión, rubéola, paperas, cotufas, y Clipper de fresa. Lo siento, me sale del alma -que no sé dónde está, pero duele- ¡Váyanse a ensuciar! Por fin, he roto mi parco código de estilo, disculpe, pero no soporto la estupidez.

Sigo, la contrarreforma eléctrica española que ensombrece al sol y limita, con un peaje, el natural uso de la energía generada por el astro sol. El PePé con su proyecto de ley niega la evidencia, la obligada apuesta por un mundo más sostenible ¿Qué pretenden con esta ley? ¿Amparar estatus decimonónicos propios de pancistas moneyfrikys a los que les da igual una misa que un rezado? Para los imberbes mentales nada importa un instante después de que finiquite su miserable existencia, al fin y al cabo, para eso está su dios, el traje negro que sirve para todo. Sus actos inexorablemente nos llevan al desastre, y no será virtual porque el estomago no se calienta con bytes. La historia se repite, sencillamente, los empobrecidos forzados a serlo por la sinrazón de la injusticia reclaman siempre lo que es suyo, por poco que sea. ¿Cómo es posible que en Fukushima, TEPCO filtre otras 300 toneladas de agua radiactiva? Ejemplos como estos van contra la dignidad individual y colectiva, y a mi pensar contra la lógica economía social ¿Dinero? Claro. Lo dijo Maquiavelo: “Los Estados gobernados con orden y concierto, y los príncipes sabios han tenido siempre cuidado de dos cosas; no angustiar demasiado a la nobleza, y no llevar al pueblo a la desesperación”. En Macondo leí a Gandhi, me gustó su idea sobre la serenidad transparente, que dice se da cuando lo que se piensa, se dice y se hace están en sintonía. Lógico ¿Lo intentamos?