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Las flores y una sonrisa a la Virgen – Por Jesús Mendoza González

   

Agosto, en Tenerife, es decir caminos, oración, lágrimas, súplicas… Es Candelaria, es su fiesta, nuestra fiesta. Todos queremos lo mejor y hasta podemos rivalizar positivamente por las horas caminadas hasta llegar a la Basílica. Todos los caminos se tornan balcones para asomar a un paisaje, en parte agreste y desolado, en parte tan inmenso como el mar que tenemos como fondo. La inmensidad del mar, como lo árido del paisaje, nos va diciendo poco a poco que hay un mundo más real, más entrañable y tierno que son las personas que formamos la gran cadena de respirar el mundo. Y no siempre, ahora menos, es respirable este mundo. Hay mucho elemento tóxico que nubla y mata: desigualdades, hambre, falta de trabajo, corrupción de implantación casi natural, para los que con impunidad muchas veces manejan la vida y hasta la muerte de muchos seres humanos. La Virgen de Candelaria, no necesita mucho. ¿Querrá alguna flor? Es bonito y expresa ternura. Por qué no una flor para Ella y 11 para provocar sonrisa agradecida en los más necesitados, convertidas en alimentos de larga duración. Sería una perfecta docena, salpicada de una gran solidaridad.

Desde el 6 de agosto y hasta la octava, día 18, se puede regar tu camino con ternura, solidaridad y entregar, lo que quieras compartir, en la misma Basílica. Sería una flor bella y una sonrisa grande.

Jesús Mendoza González es Rector de la Basílica de Candelaria