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Impuestos invisibles – Por Hugo Luengo Barreto

   

Las cargas públicas pueden producirse como consecuencia de un incremento de los Impuestos, Tasas y Servicios o por defecto de gasto de las mismas Administraciones Públicas, que ya nos han subido los mismos. Estas dos circunstancias se producen de manera singular en Canarias. Como forma de valorar tal situación, hemos entrado en Internet y a través del Istac, hemos realizado un análisis detallado del Presupuesto de todas las Administraciones Públicas Canarias, 88 Ayuntamientos, 7 Cabildos y el Gobierno autónomo, 96 Instituciones Públicas y valorado específicamente su Presupuesto Total y el de Inversiones reales, en el periodo 2007 a 2012. En el 2013 no hay información general a la fecha de todos ellos, por lo que no hemos incorporado los datos. La elección del periodo 2007-2012, se realiza por su coincidencia con el periodo de crisis y la elección del parámetro de las Inversiones Reales, por permitir desde lo privado, valorar el grado de devolución del esfuerzo fiscal de la Administración correspondiente, hacia la sociedad que la sostiene. Al tiempo defendemos el carácter “anticíclico”, que deben tener los presupuestos públicos, para abordar la corrección de la crisis, sobre todo en los sectores ciudadanos y sociales más desfavorecidos y respecto de aquellas inversiones capaces de contribuir al empleo y actividad de las pymes locales. Pues bien, los resultados son los siguientes, próximamente estarán colgados en mi blog, para aquel que quiera profundizar en los contenidos de los Cuadros Estadísticos de soporte de este artículo.

Una primera conclusión, además de muy recaudadoras, nuestras Administraciones Públicas son claramente “cíclicas”, desde el punto de vista de las Inversiones reales. La reducción de la inversión pública en el periodo 2007/2012 se ha desplomado en torno al 75%, la tendencia del 2013 la viene a situar en un desplome en torno al 90%. En teoría económica, cuanto mayor es el nivel de la Administración Pública, mayor debe ser el carácter anticíclico de su inversión y su estabilidad en el tiempo. El Gobierno Autónomo mantiene índices sensatos, mientras reduce la inversión en el periodo el 21,02%, incrementa el presupuesto general el 3,45%. En los Cabildos ofrece una posición destacada Gran Canaria, reduciendo el presupuesto el 9,15%, reduce la inversión el 2,80%. En el resto de los Cabildos y 7 municipios principales, la situación es muy diferente. Mientras reducen en el periodo los presupuestos en torno al 15% de media, desploman las inversiones reales más allá del 75%. En la suma de todas las Administraciones Públicas Canarias en el periodo 2007/2012, se reduce el presupuesto general un 4,57% y las inversiones reales 10 veces más, el 44,28%. En el año 2013 esta situación empeora considerablemente.

Segunda reflexión, las Administraciones Públicas Canarias no presentan comportamientos homogéneos en el ratio de inversión pública según escala de administración pública, tipo de partido y/o tipo de gobierno. Así los mejores ratios de inversión los ofrecen municipios pequeños, con escaso efecto general, pero significativa por ejemplo desde un análisis de la nueva Ley de Régimen Local. En nuestro análisis entendemos el fenómeno ligado a la personalidad del Alcalde, al grupo de Gobierno Local y/o la propia cultura del municipio al respecto.

Tercero, nos intrigaba el comportamiento de los Grandes Municipios Turísticos de Canarias, 2 en Gran Canaria, 3 en Tenerife, 2 en Lanzarote y 2 en Fuerteventura. Tres características comunes, el bajo nivel de inversión estructural medio, en torno al 18%. La Estabilidad de su Presupuesto General, con una reducción media en el periodo 2007/2012, en torno al 10%, incluso hay municipios que crecen presupuestariamente, mientras desploman su inversión real en el 90%. Nos asombra por ello constatar este dato, por tratarse de los municipios con la mayor actividad económica relativa, que han generado unas estructuras presupuestarias, que en época de crisis se desentienden del entorno social inmediato y dedican su esfuerzo a mantener sus estructuras sobredimensionadas. Con los datos parciales que tenemos del 2013, (Presupuestos), todos los fenómenos aquí referidos se han acentuado. Precisamos desarrollar una “nueva cultura de Administración Pública”, más ocupada del ciudadano, la empresa y la familia, que del propio mantenimiento de si misma.

*ARQUITECTO Y URBANISTA