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después del paréntesis >

Isla – Por Domingo-Luis Hernández

   

Hay momentos en nuestra vida en los que algunos detalles nos sorprenden. Me ocurrió, por ejemplo, con la lectura de la Jornada de Omagua y Dorado, de Francisco Vázquez. Cuenta ahí Vázquez la expedición (entre los años 1560 y 1561) de Pedro de Orsúa desde Pirú por el Amazonas en busca del Dorado. Y también la sangrienta sublevación de Fernando de Guzmán y de Lope de Aguirre. El 1 de enero de 1561 sucedió: el asesinato del Gobernador del Dorado y Omagua, Orsúa. Y, muerto el principal, el segundo espera: Fernando de Vargas. Otro Vargas, Juan, lo sujeta por la espalda para que un compañero de rebelión (Martín Pérez) lo remate. Lo hace con tanto ímpetu que el sobrante de la espada hiere mortalmente a Juan de Vargas, canario.

Uno se plantea por qué los movimientos, qué demonios hacía ese Juan de Vargas ahí. ¿Aventura, ganarse el futuro, interpretó bien la temeridad y las determinaciones ideológicas de Lope de Aguirre y por eso lo acompañó? De manera que, cuando nos encontramos con desplazamientos más comunes, las preguntas son similares. Luego, otro caso, también en un libro: Perdido en la Patagonia, en el lugar donde dos marineros españoles desertores dijeron haber encontrado la Ciudad Encantada de los Césares, es decir, El Dorado, en el siglo XVII, en un lugar desolado, el arrendatario de la Estancia Paso Roballos era un canario de Tenerife. Lo que el escritor británico Bruce Chatwin refiere, en ese proverbial viaje iniciático suyo que da el libro In Patagonia, es que aquel anciano se distinguía por la añoranza de su tierra (Tenerife), de que repitiera los nombres de las flores y de los árboles del otro lugar y que dibujara con su índice en el aire el perfil de la montaña soleada (El Teide) que se alza desde el mar. Zozobra sin igual de la memoria, el allí lejano incomparable con el acá, la dicha, el paraíso que se perdió.

Por eso me sorprende tanto la historia de una canaria poco conocida aquí: Jean Batten.

Jean Gardner Batten nació en Rotorua, New Zeland, el 15 de setiembre del año 1909 y murió en extrañas circunstancias, luego de la mordedura de un perro con rabia, en Palma de Mallorca el 22 de noviembre del año 1982. España no tenía relaciones diplomáticas con su país de origen y la comunicación de la muerte se perdió por los manejos burocráticos. Fue enterrada en una fosa común. En su país y en Australia se supuso una desaparición criminal, hasta que un equipo de investigación (enviado ex profeso) descubrió la verdad sobre el caso.

La belleza de Jean Batten fue cierta. La separación de sus padres también. Que su madre no soportara ese hecho acaso dio la unión, a la par de enfermiza, entre ambas. Que Jean Batten desplegara cierto aprecio hacia algún hombre del entorno de su obsesión aviadora prueba su actitud, en su país, en Australia y en Londres, donde completó su formación aeronáutica. Y con la formación aeronáutica su aventura y la heroicidad (como tal se la considera en Nueva Zelanda). En el ámbito de la aviación primitiva, sus récords: 1934, 1935, 1936, 1937…: de Australia a Inglaterra en 17 días y 15 horas, de Inglaterra a Brasil en 61 horas y 15 minutos, de Inglaterra a Nueva Zelanda en 11 días y 45 minutos, etcétera.

El feminismo de la madre de Jean fue público. Asimismo que después del final de la Segunda gran guerra mundial vagaran por el mundo en soledad (con un ligero paréntesis a finales de los años 60). Eso fue singular, y eso explica su extrema experiencia canaria y española. En la tranquila y vecinal playa del norte de la isla de Tenerife (la playa de San Marcos, en Icod de los Vinos) adquirió nuestra vecina un apartamento, en el margen derecho de la vía que da al puerto y al mar. En esa morada vivió felizmente con su madre durante muchos meses de su vida. Pero Ellen murió, está enterrada en el cementerio de Icod (su tumba yo la he visto). Eso hizo que Jean no soportara la estancia plácida en San Marcos. Luego otra isla, Mallorca, y la trágica muerte.

¿Qué quiso borrar de su memoria Jean Batten, la Nueva Zelanda que recordaba su nacimiento, la Australia que la privilegió y la hizo grande, estatuas en las calles y museos en su honor, o la pequeña y alejada playa de San Marcos, en una pequeña isla del mundo (Tenerife) donde encontró el sosiego con su progenitora?