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Jóvenes contra viejos – Por Francisco Pomares

   

La consejera de Empleo y el presidente del Consejo Económico y Social presentaron conjuntamente el informe realizado por el Consejo en una rueda de prensa en la que Fernando Redondo fue brutal al afirmar que el 15% de la población se jubilará sin volver a trabajar. Redondo se refiere sin duda al 15% de la población en paro, y específicamente a ese grupo de parados de larga duración, mayores de 55 años, que -con toda probabilidad- no lograrán encontrar trabajo por cuenta ajena en los próximos años. A Redondo y a la consejera Luengo parece preocuparles también que la cifra de desempleados entre los menores de 25 años en edad de trabajar -es decir, el segmento entre los 18 y los 25- sea similar a la de los mayores, incluso levemente mayor. Pero se trata de dos realidades muy distintas: para empezar, a pesar de la explicación de manual de la consejera, cada día más abducida por el ideario del nacionalismo gubernamental, en todas las sociedades desarrolladas es normal un índice de paro importante entre los menores de 25 años. No es producto -como repite con cierta ingenuidad Luengo- de que los jóvenes hayan perdido los trabajos porque no se prepararon y se dedicaron a ganar dinero como posesos poniendo ladrillos en la construcción. Ese es otro asunto distinto, que tiene bastante más que ver con el bajo nivel profesional de los treintañeros que hoy demandan empleo: la mayoría de los jóvenes empleados en la construcción que perdieron su trabajo con la crisis eran ya mayores de 25 años cuando perdieron sus empleos, no digamos ahora que ya han pasado un par largo de años desde ese momento… Pero el argumentario es el argumentario. Vale lo mismo para un cosido que para una residencia… En fin, es verdad que el desempleo juvenil es un problema muy grave, pero su importancia en términos de extensión de la pobreza, la marginación y el desamparo no es comparable al que afecta a los mayores: se irá resolviendo a trancas y barrancas, de forma natural, en la medida en que mejore la creación de empleo. La mayoría de los jóvenes hoy desempleados conseguirán una ocupación en los próximos años, si quieren trabajar, buscan trabajo y tienen un poco de suerte. Por el contrario, la mayoría de los mayores no van a encontrar trabajo nunca. Esas personas con familias que mantener, con responsabilidades, hipotecas, y algunos achaques ya, necesitan políticas específicas de protección para hacer frente a un desempleo que se sabe será crónico. Afrontar esa situación es la primera medida que debería plantearse el Gobierno ahora que todos nos prometen una cierta recuperación de la economía.