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Más vale tarde que nunca – Por Antonio Herreros Álvarez

   

El reconocimiento ha tardado más de 35 años, pero finalmente el pasado lunes, 19 de agosto, se colocó una placa en el lugar en el cual el artificiero de la policía nacional Rafael Valdenebros Sotelo resultó herido al intentar desactivar una bomba colocada por el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (Mpaiac), liderado por el fallecido Antonio Cubillo.

Este héroe, que falleció en el hospital 13 días después a causa de las heridas provocadas por el artefacto, ha tenido que esperar años para que con la puerta de atrás y en un mes como es agosto, se le rindiese un pequeño homenaje.

Fue vergonzoso ver cómo por parte del Consistorio lagunero solo estuvieron presentes en el acto el primer teniente de alcalde, Javier Abreu, sin el que este merecido homenaje no hubiese sido posible, y la concejal Mónica Natalia Martín. Sin embargo, este hecho no es impedimento para seguir solicitando desde todos los estamentos de la sociedad lo que se merece esta víctima del independentismo radical canario, que es una calle o una plaza.

Además, me sorprendió que ningún miembro del Partido Popular (PP) hiciese acto de presencia, ya que a mi entender debería ser precisamente este partido el que desde hace mucho tiempo tendría que haber propuesto este homenaje.

Resulta chocante ver cómo mientras Coalición Canaria (CC) sí propuso que se le concediera una calle al líder terrorista Antonio Cubillo, ninguno de sus integrantes , ni siquiera el alcalde Fernando Clavijo, estuvieran presentes.

En el caso del regidor municipal lo podría llegar a entender teniendo en cuenta los antecedentes familiares que supuestamente relacionan a su progenitor con el Mpaiac, aunque hubiese sido un buen momento para cerrar posibles heridas.